Colombia y Chile quieren ver a Perú caer. En la certidumbre, aparecen los rivales. Un estilo muy peruano de enfrentar el fútbol. La política. La vida en sí.
Cada vez pedimos más a los goleadores que, aparte de meter el balón en la portería, sean capaces luego de ofrecer un festejo a la altura de las circunstancias.
Esos que te apoyan su palma en el hombro y te dicen que no iba a ser gol. Sin entender que a ti lo que te da la vida es simplemente la esperanza de que podría serlo.