Titular en inglés una obra escrita en castellano sería algo impensable en otra época. No en esta donde la globalización ha hecho que nuestro vocabulario cotidiano esté repleto de palabras de otros idiomas. La jerga futbolística no es una excepción: amateur, catenaccio, big data o joga bonito son términos prestados que usamos para hablar de fútbol con total naturalidad. En este contexto, pues, Álvaro de Grado no podría haber escogido mejor título para su primer libro. Away Days es una especie de autobiografía fragmentaria de su trabajo como corresponsal en Mánchester, o el anecdotario de vicisitudes y peripecias de un joven periodista madrileño que trata de medrar en el oficio desde el Reino Unido. Tras tomar la valiente decisión de buscarse la vida en el extranjero con 22 años, obtuvo varias lecciones y anécdotas que relata con cinismo, audacia y exquisitez, para sorpresa de quienes le leemos por primera vez.

El volumen está dividido por capítulos, cada uno de ellos también precedidos por un desconcertante título al que conviene retroceder cuando se concluya cada cual. Así, el encabezado cobrará un sentido que solventará el desconcierto del principio, además de dar cuenta de la destreza del autor. El título principal de la obra resulta todo un acierto no solo porque es un guiño al sitio donde transcurrirá la acción; también incorpora una segunda capa de significados plausibles, de tal forma que será la mirada del lector la que comprenda el trasfondo de dos palabras anglosajonas que, unidas, dan nombre al debut editorial de Álvaro de Grado. “Los away days son sagrados en Inglaterra”, explica en uno de los capítulos, refiriéndose al significado más evidente, el de la expresión popular empleada por la hinchada inglesa: días de partido fuera de casa. Para él, lo fueron todos los que cubrió en el fútbol inglés: “este libro es el viaje de alguien que siempre juega como visitante”

 

“Es como un libro de viajes escondido en un libro de fútbol, de aventuras, incluso de alguien que no sabe muy bien dónde está y que se va encontrando a sí mismo”

 

He ahí una explícita pista sobre cómo encajar el título de la portada. Una pista, sin embargo, no definitiva, ya que a medida que uno se adentra en el texto, descubre a un narrador en primera persona que conjuga sus memorias de un tiempo pretérito, a caballo de importantes acontecimientos en el mundo que se dedicó a reportar. De Grado juega esta vez a visitar sus recuerdos, traviesos anfitriones que, en cualquier cosa que te dan a probar, reafirman la certeza de que lo sucedido no volverá a suceder, y siembran la duda de si aquello fue real, o producto de la fantasía. Poco importa. Todo lo que narra resulta sumamente honesto y verosímil, sin recrearse tampoco en la nostalgia, indisimulable mediadora cuando se entabla contacto con el pasado. ‘Días lejos’, o ‘Días lejanos’ serían, pues, otras posibles interpretaciones que me sugiere el título principal.

“Es como un libro de viajes escondido en un libro de fútbol, de aventuras, incluso de alguien que no sabe muy bien dónde está y que se va encontrando a sí mismo”, explica el propio de Grado en una entrevista. En esta reseña hemos tratado de desengranar los múltiples sentidos que ofrece el título de la obra según cómo se mire. El objetivo no ha sido traducirlo ni mucho menos llegar a una conclusión acerca de lo que significa, sino abundar en su acierto. Away Days, dos palabras en cuya unión resuenan varias interpretaciones posibles que dan fuerza y flexibilidad a la más evidente. La ambigüedad a la que recurre el autor, desconozco si voluntariamente, proporciona amplitud y riqueza a un inspirado título cuyo significado puede verse alterado a medida que se avanza en el relato y se descubre que esos días ya fueron, y por supuesto no van a volver. 

 


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Fotografía de Imago.