Hablamos de uno de los jugadores más especiales del momento, precisamente porque además de embestir como un toro hacia el espacio, maneja la pelota como si fuera el que torea.
Alemania fue el epicentro del fútbol en los años 70. Y gran parte de culpa la tiene el ingeniero que consiguió construir un Mönchengladbach tan descarado como exitoso.