El ‘Milagro de Berna’ es conocido como ese partido de final de la Copa del Mundo de 1954 que enfrentó a la República Federal Alemana y a Hungría en la capital helvética. Una de las mejores generaciones de futbolistas de la historia fue derrotada por un equipo que se presentaba a ese campeonato con una sociedad instalada en el más acuciante pesimismo después de las catastróficas consecuencias de la II Guerra Mundial. La RFA se impuso a Hungría contra todo pronóstico y ese ‘milagro’ fue el bofetón de reacción que necesitaba aquella generación. Un chute de alegría en toda regla que hizo crecer la importancia del balompié en el territorio alemán. Así, unos diez años después de ese título mundial, la RFA acometió una necesaria reestructuración futbolística que acabaría dando a luz a la actual Bundesliga, la cual se encamina imparable a su 58º aniversario. Ese terremoto estructural fue precedido de dos generaciones de futbolistas germanos que levantarían el segundo entorchado mundial de su historia. Esa generación de jóvenes jugadores estuvo dividida en dos equipos en la década de los 70. Una en el Bayern de Múnich triple campeón de Europa. Y otra encarnada en un Borussia Mönchengladbach que osó desafiar en el territorio nacional a un Bayern temible en Europa.

Nada se entendería dentro de la entidad de ‘Die Fohlen‘ (los ‘Potros’) sin hacer mención al ingeniero que los llevó a alcanzar las cotas más altas con la consecución de la primera Bundesliga de su historia y el primer trofeo europeo. Hennes Weisweiler había sido entrenador de uno de los rivales geográficos del Borussia Mönchengladbach: el 1. FC Köln. Sin embargo, en 1958 dejó los banquillos y no los volvió a ocupar hasta que en abril de 1964 recaló en las filas de un Borussia Mönchengladbach que buscaba con ahínco su ascenso a la máxima categoría del fútbol alemán. Y es que, ni el propio Gladbach ni el Bayern de Múnich fueron incluidos en la primera temporada tras la reestructuración del fútbol alemán y la formación de la Bundesliga. Tuvieron que sudar para conseguir un ascenso el mismo año para afianzarse y dominar la competición germana durante la siguiente década. Desde muy pronto se pudo comenzar a contemplar la buena mano que tenía Weisweiler a la hora de dirigir un equipo, ya fuera a nivel de vestuario, en los partidos a nivel de juego y en cuanto a visión para hacer promocionar a jóvenes del equipo juvenil. Si por algo se caracteriza esa generación del Mönchengladbach de los años 70 es por tener entre sus principales figuras a jugadores criados en su cantera, siendo el principal baluarte en este aspecto Günter Netzer. Además, en su primera temporada completa a cargo del equipo, Hennes Weisweiler también sube al primer equipo a un tal Jupp Heynckes que se convertirá en leyenda del club a base de goles.

Ese Borussia de Mönchengladbach era un equipo de marcada juventud en casi todas sus líneas, de mucho descaro. Quizá, debido a esa juventud, la obra de Weisweiler en Mönchengladbach tenga un tinte algo más individualista que el proyecto que, tras la salida de Weisweiler, asume Udo Lattek, siendo este algo más coral en el juego. El ascenso a la Bundesliga provoca que lleguen nuevos jugadores al equipo y es cuando se consigue contratar a Berti Vogts. Poco a poco, figuras que luego destacarán en el doblete de Eurocopa 72 y Mundial 74 con la RFA van haciendo acto de presencia en ese grandioso equipo. Durante sus dos primeros años en la máxima categoría, el conjunto de la Baja Renania consigue establecerse en la zona media/noble de la tabla, encadenando un 13º y un 8ª puesto. El primer gran acto de presencia en el panorama internacional llega en la temporada 1969-70. Cinco años después de conseguir el ascenso, el conjunto de Weisweiler precede en el trono de la Bundesliga a un Bayern de Múnich que ya había sido campeón en la temporada anterior. En esa 69-70, el Bayern queda relegado a una segunda plaza al no poder desbancar al que se convertiría en el gran rival bávaro en aquella década. Estamos, en esos comienzos de los 70, ante el advenimiento de una nueva rivalidad en Alemania.

 

Nada se entendería dentro de la entidad de ‘Die Fohlen‘ sin hacer mención al técnico que los llevó a alcanzar las cotas más altas con la consecución de la primera Bundesliga de su historia y el primer trofeo europeo

 

El Borussia Mönchengladbach de Weisweiler se convierte en el primer equipo en revalidar una Bundesliga al levantarla también en la 70-71. A partir de ahí llegarán sus participaciones en Europa, tanto en UEFA como en Copa de Europa, y sus derrotas ante un Liverpool que se convertirá en la bestia negra europea de unos ‘Potros’ que, curiosamente, nunca se enfrentaron a su rival setentero en Bundesliga en Europa. Durante la década de los 70, aquella en la que el Bayern de Múnich sucede en el trono europeo al Ajax de Michels y Kovacs ganando tres Copas de Europa consecutivas, el Borussia Mönchengladbach levanta 5 ligas y el Bayern 3. Weisweiler consigue 3 de esos 5 títulos, ya que en la temporada 74-75 pondrá rumbo a Barcelona para hacerse cargo del banquillo del conjunto azulgrana. Spoiler: no acabará bien con Johan Cruyff. Justo es en esa última temporada del entrenador alemán a cargo de su obra más exitosa cuando cuaja su mejor año. Es, precisamente, la temporada posterior al campeonato mundial conseguido por la RFA ante Países Bajos, la campaña en la que el Borussia Mönchengladbach consigue su primer cetro europeo en forma de Copa de la UEFA. Es el año de un Jupp Heynckes que se eleva como máximo goleador en solitario de la Bundesliga, competición que el Gladbach levanta. Con la liga en el bolsillo, el conjunto teutón acabaría levantando la Copa de la UEFA en 1975 siendo clave en ese éxito el acierto a la hora de sustituir la salida de algunas piezas tan importantes como Günter Netzer. Uli Stielike saltó al primer equipo en 1973 y, para aquella final de Copa de la UEFA, ya era titular indiscutible.

Hennes Weisweiler pasará sin mucho éxito por el Barcelona y volverá a Alemania para ganar una Bundesliga con su querido 1. FC Köln, imponiéndose, entre otros, al Borussia Mönchengladbach de Udo Lattek. Dirigiría al New York Cosmos en los EEUU y al Grasshopper suizo hasta el día de su fallecimiento. Pero su obra más importante, sin duda, fue ese Borussia Mönchengladbach que puso en entredicho el dominio del club que metía miedo en Europa. Bayern y Borussia trazan un camino muy parecido en cuanto a línea de progresión hasta esos exitosos 70. Ambos equipos aportaron un total de 8 de los 11 jugadores que fueron titulares en la final del Mundial de 1974, sin contar jugadores del Gladbach que esperaron su momento en el banquillo como Herbert Wimmer, Günter Netzer o Jupp Heynckes. Una selección campeona del mundo y de Europa, un equipo que dominaba la máxima competición europea y otro distinto que se imponía en la Bundesliga. Alemania fue el epicentro del fútbol en los años 70. Y gran parte de culpa tiene el ingeniero que consiguió construir la historia moderna de un Borussia Mönchengladbach tan descarado como exitoso. La obra de Hennes Weisweiler en Mönchengladbach va más allá de los títulos.

 


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Fotografía de Imago.