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Jorge Salinas: el futuro ya está aquí

La perla del Racing de Santander ha completado un curso sobresaliente en la categoría de plata española, ayudando a su histórico club a regresar a la élite

jorge salinas

Hay futbolistas que irrumpen haciendo ruido y otros que se asientan en el campo con una naturalidad desconcertante. Jorge Salinas pertenece a la segunda especie. A sus 19 años, mientras muchos jóvenes de su generación todavía buscan abrirse un hueco en el fútbol profesional, él ya se ha convertido en una de las razones que explican el regreso del Racing de Santander a Primera División. Casi nada.

El Racing encontró en Salinas algo más jugoso que un futbolista prometedor: encontró un seguro de vida. En una Segunda División larga y siempre desgastante, el canterano se asentó en el lateral izquierdo del conjunto con la madurez propia de un veterano, y pronto se convirtió en el líder de la zaga cántabra (si la situación lo requiere, también puede actuar como central). Además, su producción ofensiva se asemeja a la de un atacante, habiendo repartido hasta el momento siete asistencias de gol a sus compañeros. Números que explican que estos últimos meses su valor de mercado haya subido como la espuma.

Quizá por eso ha conectado tan rápido con El Sardinero. Porque hay algo profundamente reconocible en su manera de jugar, el estilo de un chico de la casa que ha irrumpido en el primer equipo en el momento oportuno, ayudando al Racing a confirmar el ascenso y, esta vez sí, recuperar su lugar en la élite. En Santander no solo celebran sus cifras. Celebran la sensación de estar viendo crecer a un talento único. A partir de ahora, además, lo hace con nuevas botas, después de que Skechers Football, la fábrica que calza a Salinas, haya lanzado al mercado el nuevo Sunset Pack, que incluye un nuevo color para la SKX_2 y la evolución de las Razor originales a las Razor 2. Novedades que también equipan a otros jugadores de la talla de Harry Kane, Barış Alper Yılmaz o Anthony Elanga.

La temporada también ha servido para confirmar algo que ya intuían muchos ojeadores: Salinas pertenece a ese reducido grupo de jugadores capaces de elevar el nivel colectivo de un equipo. Cuando él participa, el Racing juega mejor. Más fluido. Más seguro. Más valiente. Más fiable.

El salto a Primera aúpa al Racing al escalón que perseguía desde hace años, pero deja además otra sensación inevitable. La de haber asistido al nacimiento de algo importante. Jorge Salinas todavía está aprendiendo, todavía tiene margen para equivocarse, para crecer y para transformarse. Y aun así, ya domina partidos como si llevara una década haciéndolo.

La historia de la perla cántabra ayuda a entender cómo el destino condiciona lo que sucede sobre un terreno de juego. A comprobar que, de vez en cuando, el futuro no avisa antes de llegar. Simplemente aparece, pide la pelota y empieza a jugar.