Recuerdo las primeras espinilleras que me puse casi tanto como la primera vez que, unos días antes, alguien me dio una patada entre el tobillo y la rodilla.
Hay futbolistas que se hacen pequeños en el césped. Otros que se crecen. Y luego están los que directamente se agigantan, hasta el punto de parecer criaturas sacadas de otros mundos.
Cristiano Ronaldo ha decidido autoexiliarse en Oriente Medio para probarle al mundo que, si bien ya se ha jubilado de la alta competencia, sigue vigente como fenómeno social y cultural.
Junto a Santi Cañizares, recordamos cómo el Valencia evitó hundirse tras perder dos finales seguidas de la Copa de Europa, la primera de ellas contra el Real Madrid.
"Puedes ver el fútbol como una mierda, un engaño, pero es indiscutible que da muchísima alegría a mucha gente", acentúa uno de los grandes nombres del rap español.
Puede que el fútbol que nos gusta deje de gustar. Y que cambie, como es lógico, al gusto de las nuevas generaciones. O que ya no guste más, como dejó de gustar ir al cine o al quiosco.
Apenas hay registros de sus diabluras sobre el césped, pero todos hablan de él como si siguiera entre nosotros, como si lo hubieran visto jugar cada domingo.
Enzo está llamado a trascender, después de que su talento haya dado muestras de estar por encima de cualquier estilo, cultura, patrón, ritmo, plan del rival o perfil de compañeros.