El Real Madrid se midió por primera vez al Nápoles en una eliminatoria de la Liga de Campeones de la campaña 1987-1988, muy marcada por la presencia de Maradona.
Los sorteos de Champions, como el que esta tarde repartirá a 32 clubes en ocho grupos, mantienen intacta la esencia de cualquier sorteo: conducir a la gente a la frustración. Vuelven los bombos. Vuelve la magia.
Este modesto conjunto de las Islas Feroe disputará competición europea. Uno de esos cuentos de hadas que nos reconcilian con un deporte en el que siguen teniendo cabida las machadas imposibles.
En el césped, en la grada o en el sofá de casa. No importa el lugar. Cuando el encargado presiona el play y suena la primera nota del himno de la Champions, alcanzamos el Nirvana.
Que a Julián Álvarez se le exija brillar a la sombra de Haaland, y que aún así lo haga, no hace más que confirmar la magnitud de uno de los mejores futbolistas del mundo en su posición.
Algún día estaría bien preguntarles a los madridistas por qué no dejan de ganar, y que estos contestaran, sinceros, que es que se sienten campeones, y los campeones, que ellos sepan, no pierden.
La Copa de Europa siempre había sido un trofeo con forma de jarrita, hasta que apareció un orfebre alemán, pegó un estirón, le crecieron las orejas y se convirtió en la Orejona.
El 'calcio' ha vuelto a tener tres representantes en los cuartos de final de la Champions, como en el año 2005-2006. Entonces fueron la Juve, el Inter y el Milan.
El Betis quedó encuadrado "en el grupo más difícil", según la prensa, junto al Liverpool y el Chelsea, pero pudo conseguir un triunfo inolvidable contra los 'Blues'.