Después de que los nazis anexionaran Austria en 1938, el Rapid se vio obligado a jugar en una liga que no era la suya. No le fue nada mal por Alemania.
Alemania fue el epicentro del fútbol en los años 70. Y gran parte de culpa la tiene el ingeniero que consiguió construir un Mönchengladbach tan descarado como exitoso.