Pensar en el Barcelona es asistir a un nostálgico pasado y anhelar un incierto futuro. El relato de Koeman no puede ser excusa para esconderse del ahora.
Lejos de los focos, ya se puede recordar cómo inspirará a los que lleguen. Siempre estará Franck Ribéry presente en aquellos que ganen la línea de fondo.