Mucho antes que el culebrón de Mbappé, exisitó el culebrón de Cesc, un jugador que es recordado en el Camp Nou, sobre todo, por lo mucho que se deseó que lo pisara.
El Málaga se bautizó en el fútbol continental en el año 2002-2003: alzó la Intertoto con los tantos de Dely Valdés y llegó a cuartos de final de la UEFA.
Olvidarnos por un instante de la cualidad distintiva de Haaland, Mbappé o Guardiola, y reflexionar sobre sus capacidades secundarias, ajusta mejor su dimensión.
A Kike García la etiqueta de currante del gol no le molesta. Su familia es obrera, no se siente un elegido y tiene claro su trabajo: dejarse la vida por el equipo.