El fútbol se está convirtiendo en un deporte de trincheras y los que vienen con su pantone de matices te complican la vida. Luis Enrique es un personaje con grises, nada más real, nada más incómodo.
La selección alemana que se alzó con el título mundial en 1954 consiguió un hito futbolístico, pero también social: ayudó a su país a forjar su identidad.
El armenio es un pueblo marcado por el genocidio que arrastra su memoria. Pero hoy su selección ilusiona gracias al trabajo de un clásico del fútbol español.