Un país que llevaba años azotado por la guerra y el terror. Y un desconocido que lo condujo a firmar una de las hazañas más imprevistas de la historia.
En la era de los datos y los mapas de calor, el fútbol ofrece pocas certezas que puedan advertirse a simple vista. Una de ellas es que el jugador que no se sube las medias suele ser el mejor.