El armenio es un pueblo marcado por el genocidio que arrastra su memoria. Pero hoy su selección ilusiona gracias al trabajo de un clásico del fútbol español.
Un país que llevaba años azotado por la guerra y el terror. Y un desconocido que lo condujo a firmar una de las hazañas más imprevistas de la historia.
En la era de los datos y los mapas de calor, el fútbol ofrece pocas certezas que puedan advertirse a simple vista. Una de ellas es que el jugador que no se sube las medias suele ser el mejor.