El VAR representa la mayor sacudida al producto desde la sanción del pase al portero. El invento ralentiza el juego, congela los latidos y alimenta la desazón del aficionado.
Todo lo bueno termina. Incluso la carrera de jugadores eternos. Empezamos a despedirnos de las figuras que en Catar probablemente jugarán su último Mundial.
Corría el 1 de octubre de 1997 cuando los fumadores del Camp Nou vivían tiempos esplendorosos por la permisividad del vicio y por la buena expectativa que generaba su equipo.