Esos que te apoyan su palma en el hombro y te dicen que no iba a ser gol. Sin entender que a ti lo que te da la vida es simplemente la esperanza de que podría serlo.
El Start, un combinado de panaderos y exjugadores del Dinamo de Kiev, protagonizó frente al Flakelf el encuentro que pasaría a ser recordado como “el partido de la muerte”.
El fútbol sin la gente, o cada vez más alejado de ella, puede seguir siendo fútbol. Pero son nuestros ojos y emoción los que le dan, como a casi todo, un sentido.