Es literatura, pero no cualquier literatura, sino una literatura bajo eterna sospecha. Por eso en casi todos los textos sobre la íntima relación entre fútbol y letras, se recupera a Camus.
Existen tantos ídolos como personas que los adoran. Hubo un Ronaldinho para mí y otro para ti. Hubo un Zidane para ti y otro para mí. Y hubo un Maradona para Sorrentino.
Al abrir un cajón o hurgar en las estanterías, encontrarse con las viejas colecciones y guías de la Liga equivale a recuperar una imagen perdida de nosotros mismos.