Después de que los nazis anexionaran Austria en 1938, el Rapid se vio obligado a jugar en una liga que no era la suya. No le fue nada mal por Alemania.
El Trofeo Carranza era como una Champions gaditana donde coincidían los mejores equipos y jugadores del mundo. La edición de 1974, con Cruyff y Pelé como cabezas de cartel, fue una de las más especiales.