Desde el estadio de Puebla de Zaragoza, en México, hasta Los Ángeles, Estados Unidos, hay una buena tirada. Casi 2.600 kilómetros exactamente. Dos puntos que unirán, cuarenta años después (también llovió), dos puntos de la historia del fútbol español.
En el SoFi Stadium de la ciudad californiana se enfrentarán de nuevo belgas y españoles con el objetivo de superar una fase de cuartos de final que ambas selecciones conocen bien en los distintos Mundiales disputados en su historia. Como sucediera en 1986, Bélgica será el rival para poder llegar a unas nuevas semifinales en el camino mundialista de la ‘Roja’.
Más allá de ser para siempre el Mundial de Maradona (por puro merecimiento), el de 1986 fue también el de la durísima derrota vivida por la España de Miguel Muñoz en la tanda de penaltis ante una Bélgica dirigida en aquel momento por Guy Thys.
Eufórica y confiada, la selección de Butragueño y compañía chocó con Pfaff, que se convirtió en el héroe de un encuentro amargo cuando se cumplen poco más de cuarenta años de ese fatídico disparo de Eloy Olaya detenido por el meta de los Diablos Rojos.
Más allá de ser para siempre el Mundial de Maradona, el de 1986 fue también el de la durísima derrota vivida por la España de Miguel Muñoz en la tanda de penaltis ante una Bélgica dirigida por Guy Thys
Recuerdos de 1986: del orgullo…
Pocos que lo vivieron habrán olvidado la euforia presente en el seno del camino de la selección tras el comienzo del Mundial de 1986 en México. España había ganado en fase de grupos a Argelia e Irlanda del Norte y, aunque había caído ante Brasil, la imagen no había sido nada mala.
El célebre gol “robado” ante los de Santana por el colegiado australiano Christopher Bambridge ya anunciaba que las cosas no se le iban a poner sencillas a los españoles. El árbitro no vio el balón botar dentro de la portería de Brasil tras el disparo de Míchel y el duelo acabó con victoria de la ‘seleçao’ con un solo tanto de Sócrates.
Esa fase de grupos dio acceso a los de Muñoz a la ronda eliminatoria como segundos de grupo. Se las verían ante una cabeza de serie, que además estaba enamorando con su fútbol y que España conocía muy bien.
No era otra que Dinamarca, la nación que tenía a su servicio a Michael Laudrup, Jesper Olsen o Søren Lerby, y que había sido semifinalista solo dos años antes, precisamente ante España y tras los penaltis, en la Eurocopa celebrada en Francia. Los daneses habían arrasado en un Grupo E con Alemania Federal (que sería finalista), Uruguay y Escocia.
Lo sorprendente es que en esos octavos de final de 1986, España supo arrasar a Dinamarca en el célebre estadio de Querétaro, donde solo cinco días antes los daneses habían ganado 2-0 a los Schumacher, Rummenigge, Littbarski o Matthäus.
Tras adelantarse Olsen vía penalti en el 33′, el vendaval de España fue arrollador. Cuatro tantos de Emilio Butragueño (uno de penalti) y uno más anotado por ‘Goiko’ desde los once metros. Una goleada inesperada a un favorito claro al Mundial que de golpe quedaba apeado del torneo por una España que se veía ya haciendo historia.
“Ese penalti fue el peor trago de mi carrera”, llegó a comentar Olaya en una entrevista posterior, en la que reconocía que “se notaba mucho el cansancio y la presión”
…a la decepción
Pero como le había sucedido a Dinamarca, el golpe vino a los pocos días. En el estadio del Puebla se tuvo que sudar sangre para empatar contra una Bélgica que dejó una imagen más que seria de su nivel aportando solidez y dificultando el dinamismo de España.
Jan Ceulemans se adelantó en la primera mitad de cabeza y España se fue al descanso por debajo en el marcador y con la sensación de que tendría que ser una segunda parte diferente si querían pasar de ronda. Esa insistencia, aportada por los delanteros Señor y Olaya, hizo que España pudiera llegar al gol a pocos minutos del final, en una jugada en la que el jugador del Zaragoza pudo marcar desde treinta metros a Pfaff.
Esa llave a la prórroga y posterior tanda de penales parecía ser una moneda al aire entre dos selecciones que aspiraban a todo con ideas distintas, apelando a que los once metros tomaran una decisión firme. Y vaya que lo hicieron, pero en contra de los intereses de una España que haría las maletas tras el disparo de Eloy y la parada de Pfaff.
“Ese penalti fue el peor trago de mi carrera”, llegó a comentar Olaya en una entrevista posterior, en la que reconocía que “se notaba mucho el cansancio y la presión” y, según Eloy, “fue más fallo suyo que acierto de Pfaff”.
A pesar de todo, la mentalidad en España era positiva. En ronda previa, tanto Brasil como México habían fallado penaltis en sus tandas. En el caso de México contra Alemania Federal y en el caso de Brasil contra Francia. Esa realidad había llevado a los españoles a pensar que Bélgica fallaría… Pero no fue así.
Nadie falló en Bélgica y los goles de Señor, Chendo, Víctor Muñoz y el ‘Buitre’ no sirvieron para ir a semis. En su lugar, Bélgica pasó y los ‘diablos rojos’ fueron ajusticiados en semifinales por un tal Diego Armando Maradona, que marcó los dos goles ante los belgas tras su exhibición ante los ingleses en cuartos de final.
Nadie falló en Bélgica y los goles de Señor, Chendo, Víctor Muñoz y el ‘Buitre’ no sirvieron para ir a semis. En su lugar, Bélgica pasó y fue ajusticiada en semifinales por un tal Diego Armando Maradona
Cuarenta años más tarde
Bélgica figuró entre los cuatro primeros de ese torneo mundialista de 1986 y España no supo cómo hacerlo. Quedó cuarta, sin embargo, tras caer con Argentina y, posteriormente, hacerlo contra la Francia de Platini y Tigana, que había caído en la otra semifinal ante Alemania Federal.
Ese Mundial de la Mano de Dios, ese Mundial del Diego, ese Mundial del Gol del Siglo, acabó siendo también en España el Mundial en el que la selección se quedó, una vez más, con la miel en los labios tras caer contra la gran generación de Scifo, Gerets o Ceulemans. Otra vez en cuartos.
Pero en 1986, ninguno de los convocados en la actual selección española había nacido. Todos lo hicieron, como pronto, en 1993, salvando a Luis de la Fuente (y a parte de su staff), que en ese momento ya jugaba en las filas del Athletic Club. Seguro que Zubizarreta, Goikoetxea o Salinas, todos compañeros de equipo esa temporada, le dieron buena nota de lo que fue la decepción vivida en el estadio de Puebla.
Es por eso que la nueva versión de este duelo ante la Bélgica de Rudi García puede servir de revancha a los jugadores de esa selección que no pudo llevar a España más lejos en ese Mundial eterno y recordado al que la historia decidió hacer imborrable a hombros de un genio de Fiorito, pero que resonaría con fuerza en la galería de derrotas de la ‘Roja’.


