El United-City sigue significando lo mismo que hace años, pero en el bando rojo de la ciudad saben que aún queda camino para seguirle el ritmo a sus ruidosos vecinos.
La pelota se trata con cariño. Pases finos, elegantes y entradas limpias. Se permite algún zarpazo, siempre con sentido. Rodrigo lo sabe, y eso nos encanta.