La mayor sorpresa de la historia del Mundial se escribió en 1950: Estados Unidos, con una selección amateur, venció a Inglaterra con un tanto de Gaetjens.
La estrategia es perfectamente realista; tiene todo un siglo para desarrollarse. En un país de perspectiva milenaria, el tiempo se ha aliado con el balón.
Este Mundial será seguramente la última oportunidad de Messi para alzarse con el trofeo más deseado y nos ponemos a imaginar qué podría suceder si lo consigue.
24 años después, el Mundial vuelve a tener un Djorkaeff: un atacante ecuatoriano, hijo de mundialista, que se llama así porque sus padres admiraban a Youri.