Pertenece a una estirpe de futbolista en extinción: el típico brasileño mágico y rebelde de sonrisa perenne que nos obligaba a ir con Brasil en los mundiales.
No deberían existir dudas en torno al sitio que ocupa en el panteón de leyendas mexicanas: el proyecto de lateral que opositó a la élite como centrocampista.
No hay mucho que descubrir al respecto, el periodista de análisis ya no tiene cabida, por razones siniestras, en la estructura actual de los medios impresos y digitales.
No devora partidos en sus ratos libres ni posee una desmesurada colección de videos. Pero ya ha sumado 200 victorias en una de las ligas más competitivas del mundo.
La del Querétaro-Atlas fue una carnicería siniestramente programada. Tras haberlos sometido con una crueldad bélica, los delincuentes desnudaron los cuerpos inertes de sus víctimas.
Ttener cultura —futbolera— no consiste en acumular información enciclopédica, sino en afilar tu capacidad para establecer conexiones entre dos puntos distantes.
Es literatura, pero no cualquier literatura, sino una literatura bajo eterna sospecha. Por eso en casi todos los textos sobre la íntima relación entre fútbol y letras, se recupera a Camus.