Al abrir un cajón o hurgar en las estanterías, encontrarse con las viejas colecciones y guías de la Liga equivale a recuperar una imagen perdida de nosotros mismos.
El brasileño es de esos jugadores de póquer que no necesita gafas de sol, nadie sabe si es un showman que va de aquí para allá o un futbolista certero que se disfraza de excéntrico.