Después de la revolución islámica que vivió Irán entre 1978 y 1979, las autoridades prohibieron que las mujeres pudieran asistir como público a los encuentros de fútbol. Es cierto que desde entonces ha habido algunas excepciones, como cuando se permitió que las mujeres acudieran a un partido clasificatorio para el Mundial de Alemania’06; pero la norma, una de las muchas que discriminan al sexo femenino en un país que basa su legislación en la sharia, continúa plenamente vigente en pleno siglo XXI.

En este sentido, a principios de marzo de este mismo año, 35 mujeres fueron detenidas por ir a ver un encuentro entre el Esteghlal y el Persépolis en el Estadio Azadí (que, irónicamente, significa “libertad” en persa), en Teherán. Según remarcó el portavoz del Ministerio del Interior tras el partido, las mujeres, que se habían congregado para luchar por “un derecho básico” aprovechando que “era la mejor oportunidad para romper un tabú de 35 años” porque sabían el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estaría presente en el palco, no fueron arrestadas, sino que fueron trasladadas “a un lugar adecuado” por la policía.

El arcaico discurso del político persa, simbólicamente reforzado por el momento en el que la señal televisiva dejó de emitirse cuando un periodista le preguntó al ministro de Deportes en qué momento se permitiría que las mujeres pudieran asistir a los partidos, es una muestra más de la marginación que sufre el sexo femenino en Irán. Esta cruda realidad también quedó patente en mayo de 2016, cuando una mujer se disfrazó de hombre para adentrarse en el mismo Estadio Azadí; algo que le costó recibir terribles críticas y amenazas. “Hay que detener a esa chica que no respeta las normas, ponerla en una jaula y quemarla ante el mismo estadio para dar una lección a todas las mujeres amantes del fútbol”, llegaron a decirle.

 

LA PREVIA DE IRÁN

EL DATO DE IRÁN

EL PERFIL DE IRÁN

EL RECUERDO DE IRÁN