Kylian Mbappé nació días antes de la Navidad de 1998. Lleva el deporte en sus venas y los rasgos magrebíes en su piel. Su padre, Wilfried, fue entrenador de fútbol base y su madre, Fayza, fue jugadora de balonmano profesional; hechos que le inculcaron los valores del juego en equipo y de la importancia del colectivo por encima de lo individual.

Su carrera futbolística comenzó en Bondy, distrito que da nombre al equipo en el que empezó y donde también trabajaba su padre. Casualidades de la vida, nacía a tan solo once kilómetros de donde meses antes Francia se proclamaba campeona del mundo. Su ídolo siempre ha sido Zidane y su nivel de obsesión con el actual entrenador del Real Madrid era tal que, de pequeño, mientras se divertía con los compañeros del barrio jugando a lo que más le gustaba, llegó a pedir a sus padres que le raparan el pelo para tener coronilla. Aunque quiera, Mbappé no puede evitar las comparaciones con Thierry Henry. En primer lugar, porque se criaron los dos en la Banlieue de París. En segundo lugar, porque los dos pasaron por Clairefontaine. Y, en tercer lugar, porque ambos se mostraron al mundo en Montecarlo.

Kylian ya pulverizó los récords que dejó Henry en la Costa Azul. Mbappé pasó a ser el 2 de diciembre de 2015, ante el Caen, el jugador más joven en debutar con el AS Mónaco, con 16 años y once meses. Ya en 2016, con un gol al Troyes, se convirtió en el futbolista más joven en marcar para los monegascos.

“La calidad no tiene edad”, declaró recientemente Didier Deschamps. Y añadía que “él es más maduro que Thierry con su misma edad”. La de Mbappé es una de las irrupciones más meteóricas que se recuerdan en los últimos tiempos y a nadie se le escapa que está llamado a ser la gran estrella mundial del futuro, si nada se tuerce por el camino. Con tan solo 19 años, en Rusia tendrá la oportunidad de empezar a coronarse para siempre en el Olimpo de los genios.

 

LA PREVIA DE FRANCIA

EL DATO DE FRANCIA

EL RECUERDO DE FRANCIA

ESTE 2018, FRANCIA HA SIDO NOTICIA POR…