Esta es la historia del hijo de un abogado que lo dejó todo por el fútbol, abrazó el romanticismo, murió pronto y acabó convertido en una leyenda. Esta es la historia de Pichichi.
El Futballarium es, además de un bar donde puedes ver fútbol o tomarte la última antes del partido, un museo de objetos futbolísticos y un reducto magiar.
Como si de la magdalena de Proust se tratara, en un proceso de memoria involuntaria, el debut de Bryan Gil ha esparcido el recuerdo de Aimar entre la afición del Valencia.