La clasificación de Corea del Sur para estar entre las participantes del Mundial de Rusia ha sido de todo menos sencilla. Inició el camino hacia tierras rusas con Uli Stielike a los mandos, pero cuando las posibilidades de verse en la Copa del Mundo se torcieron, el técnico alemán fue reemplazado por Shin Tae-Yong -con Toni Grande como segundo entrenador-, exseleccionador de las categorías inferiores surcoreanas. Con él, la cosa tampoco cambió mucho y sufrió más de lo que se presuponía para conseguir su billete hacia el Mundial después de complicarse la vida en los duelos contra China y Catar, en los que perdió por la mínima.
Con apuro llegaron a una cita en la que, a priori, parten como la selección de su grupo con menos números de acceder a octavos de final. Por experiencia, conjunto y calidad, Corea del Sur se encuentra muy lejos de sus rivales -Alemania, México y Suecia-. Si quieren pelear por la clasificación, deberán pulir su orden y rigor defensivo para conceder menos ocasiones y encomendarse a la magia de Heung-Min Son, al liderazgo de Ki Sung-Yueng y esperar a que Hwang-Hee Chan sorprenda del mismo modo que lo ha hecho en el RB Salzburgo.




