¿Cuántas veces nos hemos planteado qué haríamos nosotros una vez retirados del fútbol? Obviamente, en el hipotético caso de haber llegado a algo, siempre poniéndonos como ejemplo a ese jugador con el que siempre nos hemos sentido un poco identificados. Entrenador o directivo parecen las opciones más factibles y rápidas. Un plató de televisión está guay, pero debería ser algo mucho más vocacional, pienso. Una escuela o una fundación en tu ciudad, pueblo o barrio. Esto ya suena mucho mejor, asiento. “Le puedo devolver al fútbol lo que éste me dio a mí”.

Iván Alonso es un tipo tranquilo, muy educado y atento, predispuesto siempre a un saludo cordial. Es la tarde de la última jornada del World Football Summit 2018, celebrado el pasado mes de septiembre en Madrid. Los asistentes, expositores, periodistas y estudiantes aguantan hasta el último momento, ya que Ronaldo Nazario va a hablar de su proyecto con el Real Valladolid. Así que asisto a la conferencia que realizan en una pequeña sala, mucho más íntima y que denota esa proximidad para poder interactuar y participar en la charla.

Naces en Montevideo, debutas con River Plate de Uruguay en Primera División y te vas directo a Europa, concretamente a Vitoria. ¿Qué camino te ha llevado a estar hoy aquí, en el WFS?

Bueno, primero de todo soy exfutbolista. Y ahora soy director de una plataforma internacional de comunicación sustentable, con una productora audiovisual. Soy socio juntamente con Álvaro Recoba. Nuestro proyecto ‘Ecocinema’ viene desde muy atrás.

Nacimos y crecimos en barrios humildes de Montevideo, donde nuestros principales pilares fueron los papás, familia y amigos. Nos inculcaron valores fundamentales para nuestro desarrollo: la educación primero y el deporte en segundo lugar. Primero cumplimos con nuestros estudios y luego nos volcamos con lo que realmente nos apasionaba, lo que nos hacía levantar cada mañana. Eso es ser una persona privilegiada.

Cuando llegué a España nos dimos cuenta de la escasez de recursos y de todas las limitaciones que habíamos tenido.

Antes has descrito este impacto cultural como “tomar un cohete y aparecer en un lugar que yo jamás imaginé que podría llegar”.

Sí, totalmente. Cuando tomé el aéreo y llegué eso fue un break en mi vida, no daba crédito. Yo me quería perder por acá y no me quiero volver más. Yo quiero tener esta vida privilegiada y no de escasez. No tanto de escasez, porque a mí nunca me faltó nada. Pero tampoco nunca me sobró nada.

¿Entonces, ‘Ecocinema’ va en esa dirección?

Sí, ya empezamos a tirar ideas para intentar arrancar con una plataforma, que sea móvil para así descentralizar el impacto social, llegando a comunidades rurales donde no llega nada y que viven como hace cien años. Nos planteamos el objetivo de la democratización de la cultura y el acceso a ella, para un resultado equitativo entre un niño que tenga muchas oportunidades y otro que no. Queremos que los niños y niñas adolescentes experimenten plenamente su infancia y adolescencia. Nos creemos y nos consideramos agentes y catalizadores sociales.

Esta plataforma son furgonetas con placas solares en el techo, por lo que nuestra actividad es 100% sustentada con energía solar. Llegamos a un pueblito o pequeña comunidad, asistimos a una o dos escuelas y desarrollamos un taller educativo con temáticas sociales a tratar, damos charlas motivacionales e inspiradoras para que los chicos entiendan que sí que podemos lograr lo que queremos, que depende de nosotros mismos. El deporte es educación, valores que aprendemos. Y el contenido audiovisual es para comunicar y cerrar el mensaje.

¿Quién ha tomado parte en este proyecto?

Ahí es donde aparecen estos referentes y leyendas dentro del fútbol: ‘Pibe’ Valderrama, Mauro Silva, Cafú, Iván Zamorano, Enzo Francescoli, Martín Palermo, Marcelo Gallardo… Son embajadores de este proyecto que prestan su imagen para grabar un documental. Y no de su historia de éxito, sino del camino que han recorrido para hacer de su pasión su modo de vida.

La realidad del fútbol uruguayo es bien bipolar. Por un lado tenemos a la selección que brilla en torneos mundiales y por otro, tenemos a un fútbol nacional con muchísimas limitaciones, ya sean de infraestructuras o humanas.

Creo que el problema se resolvería desde una planificación y una estructura. Un proceso a largo plazo, transparente y profesional. El verdadero éxito radica en el día a día, en un método llevado a cabo durante 12 años que lleva la selección trabajando. De ahí hemos podido volver a ser parte de la historia del fútbol, compitiendo y ganando.

Volviendo a tu carrera, has a jugado en dos River Plate diferentes, debutando como profesional en Uruguay y terminando tu carrera en Argentina.

Sí, arranqué con el River de Montevideo y terminé con el River argentino. Y es más, únicamente jugué toda mi carrera con la 19 o la 24 y estuve con equipos que sólo tienen color blanco y azul o rojo y blanco, a excepción de Nacional de Montevideo que combina ambos.

Y la final de la UEFA con el Alavés contra el Liverpool con los colores de Boca.

Sí, es un hecho curioso. ¡Y metí un gol!

Te tocó una excelente época en River Plate.

Compartí vestuario con Leo Ponzio, Maidana, Andrés D’Alessandro y el ‘Muñeco’ Gallardo. Aprendí mucho con mis compañeros y con los dirigentes; con Rodolfo D’Onofrio, por ejemplo, que es una excelente persona. Fue la guinda del pastel en mi carrera.

Ya todo el mundo se ha ido y quedamos cuatro personas en la sala. Le pregunto por último qué estadio es su favorito de entre todos aquellos en los que ha jugado. Me responde el Gran Parque Central de Montevideo y me sonríe.