«¿Os va el wifi?«. Pep Caballé se dirige a sus compañeros en el hall del hotel Augustus Terme, en Montegrotto Terme (Italia). Un grupo de jóvenes comprueban, casi abducidos, si su teléfono móvil de última generación tiene conectividad. Jóvenes, wifi, hotel… una estampa que puede ser habitual en muchos viajes de ocio. Pero ellos no están allí para divertirse, o para aprovechar las beneficiosas propiedades -dicen- de las aguas de esta zona interior del Véneto. 20 futbolistas del grupo V de Tercera División y de Primera Catalana buscan en el país transalpino conquistar para el combinado catalán la Copa de las Regiones UEFA, el mayor trofeo del fútbol amateur europeo.

«El objetivo claro es ganar. Ahora estamos aquí, no venimos a pasear o a comer pizza«, sentenciaba en los días previos Toni Almendros. El seleccionador catalán de fútbol amateur marcaba las líneas maestras de lo que serían los diez días de competición en el Véneto: concentración de marcado tono profesional para una veintena de jugadores que alternan sus trabajos principales con el fútbol territorial. Ahora verían premiada su entrega en los campos más modestos con la participación en una competición UEFA.

En el restaurante de la primera planta del hotel se mezclan jugadores y cuerpo técnico, uniformados con el polo Custo oficial de la selección catalana, con matrimonios de la tercera edad que desayunan en albornoz, en lo que para ellos es la previa de un día de tratamiento y relax.

[quote]20 futbolistas del grupo V de Tercera y de Primera Catalana buscan conquistar para el combinado catalán la Copa de las Regiones UEFA[/quote]Correr casi en ayunas, desayunar, una hora de atención a los medios, paseo a media mañana, comida, siesta y entrenamiento a las cinco y media de la tarde. Un caluroso final de junio recibe a los jugadores en Venecia, pero el plan sigue adelante. Se entrenará a la hora de los partidos, para habituarse a las condiciones que se van a encontrar los futbolistas.

regionescup2Son jugadores del Santfeliuenc, el Santboià, el Palamós, el Figueres, la Rapitenca, el Vilafranca, el Gavà. Y de tres de los equipos de la zona noble, el Cornellà, el Europa, y el Manlleu. La coincidencia de la competición con la última ronda de los play-off de ascenso a Segunda B acababa afectando menos de lo esperado. Los tres conjuntos cayeron a las primeras de cambio en la promoción de ascenso, y sus jugadores volvieron a ser seleccionables para Almendros y su equipo técnico. Un seleccionador que escoge a los jugadores según unos condicionantes muy concretos, marcados por la propia competición. «Que no hayan jugado nunca en un equipo de la Liga de Fútbol Profesional, ni un solo minuto; no haber tenido nunca un contrato profesional, ni siquiera en Segunda B; estar, mínimo, dos años jugando en la territorial catalana; y no jugar en un equipo filial«, apunta Almendros.

[quote]»Que no hayan jugado nunca en la LFP; no haber tenido nunca un contrato profesional; estar, mínimo, dos años en la territorial catalana; y no jugar en un equipo filial», son los condicionantes de la convocatoria[/quote] Con estas premisas, él y sus ayudantes, encabezados por el segundo entrenador, Nacho Segura, se pasean durante todo el año por los veinte campos donde se desarrolla la Tercera (y la mayoría de los de Primera Catalana) escogiendo jugadores que vayan acorde a lo que buscan. «Hay un primer filtro de conocimiento. Después, intentamos ver dos o tres veces a los jugadores que tienen que entrar nuevos«, cuenta Almendros. Entran nuevos porque la Copa de las Regiones UEFA es una competición que se desarrolla durante dos temporadas, iniciándose con fases previas, en un modus operandi similar a los que sirven para dirimir que equipos disputarán un Mundial o una Eurocopa.

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Para llegar a la fase final en el Véneto, la selección catalana amateur superó tres obstáculos anteriores. Ganó la primera fase española, en Villajoyosa (Alicante), en diciembre de 2011; conquistó el título estatal en Asturias, ante el conjunto anfitrión, en abril de 2012; y superó una primera eliminatoria a nivel europeo, la fase intermedia, en Kíev, en octubre de 2012, enfrentándose a tres combinados regionales más de Bélgica, Eslovenia y Ucrania, que actuaba de anfitrión.

[quote]Los otros combinados que, como Catalunya, superaron esta fase intermedia se citaron en Italia, acogidos por la selección regional del Véneto, a la postre campeón. 18 meses de competición, en dos temporadas distintas[/quote] Los otros combinados que, como Catalunya, superaron esta fase intermedia se citaron en Italia, acogidos por la selección regional del Véneto, a la postre campeón. 18 meses de competición, en dos temporadas distintas, con el trasvase de jugadores de Tercera a Segunda B típicos de un final de temporada. Por la selección catalana amateur que ha cubierto todo el trayecto, de Villajoyosa al Véneto, han pasado más de 50 jugadores. 36 han participado en las tres fases decisivas (Asturias, Ucrania e Italia), pero la cifra se incrementa con los futbolistas que han disputado amistosos de preparación entre las citas principales.

Sólo cinco futbolistas han compartido todas las etapas del viaje. Son Enric Gallego, Ramon Rovira, Alex Cano, Gerard Puigoriol, ‘Putxi’ y Javier Heredia. Sólo uno de los cinco, Gallego, dará el salto a Segunda B, después de haber fichado por el Badalona. Los demás, pues, seguirán siendo seleccionables.

La preparación de Catalunya para el máximo torneo del fútbol amateur europeo mostraba unos dejes de concentración de equipo totalmente profesionalizado. Cuidado intensivo de las horas de descanso, máximo cumplimiento de horarios, disciplina de grupo para ir todos a una. En la confección de la lista de 20, el cuerpo técnico iba más allá de las aptitudes con el balón. «Condicionantes y conocimientos aparte, buscábamos una tipología de jugador que encajara en el prototipo de equipo que queríamos«, comenta Nacho Segura, que pone el acento en el perfil personal de los jugadores escogidos. «Para nosotros era básico cómo son las personas. Quizá hay jugadores muy buenos a nivel futbolístico, pero que no están aquí porque no encajaban en el perfil de jugador que buscábamos«.

Un grupo compensado

Se juntan 19 futbolistas de Tercera y uno, el portero Carlos Miguel Espinar, ascendido con el Santfeliuenc desde Primera Catalana. Futbolistas de entre 21 y 34 años, con experiencias puntuales en Segunda B, en algunos casos. Nacidos en Montornés, Ripoll, Sant Feliu de Guíxols, Sabadell, Girona, Mataró, Calders… o Córdoba, Argentina.

La historia de Franco Sanchirico es una de las más llamativas del grupo. El defensa hasta ahora en el Cornellà, que puede actuar de lateral o de central, luce en su biografía un año disputado en la máxima categoría del fútbol argentino, con el Instituto de Córdoba de su ciudad natal, y un ascenso a la Ligue 1 francesa con el Évian Thonon Gaillard. Una lesión y un oportuno contacto con el cuerpo técnico del CD Masnou lo llevó al grupo catalán de la Tercera División hace cuatro temporadas.

«La gente nos ha tratado de mil maravillas. Barcelona es un lugar donde uno se siente muy feliz. Soy una persona muy agradecida a la gente de Catalunya. Poder devolverlo desde mi humilde posición, desde donde uno está, es un placer«, explica Franco, autor de un espectacular gol de falta en el debut catalán ante Isloch. Con 29 años, es el segundo jugador más veterano de la concentración. Sangre argentina y planes de futuro vinculados a su tierra de adopción. «El día que tengamos hijos nos encantaría que se criaran en una ciudad tan bonita como es Barcelona«, cuenta. Este próximo curso baja un nivel en el futbol catalán, después de haber firmado con el Tecnofútbol, de Primera Catalana.

El Cornellà, de hecho, es el equipo que más jugadores aportaba a la concentración, un total de seis. Uno de ellos, Pep Caballé (Ripoll, 1990) también se fue del Véneto con un gol en su haber. Y fue portada del periódico deportivo catalán El 9 Esportiu. Factores que alimentaban el orgullo de Caballé: «Me siento muy catalán. Siento mucho la lengua, los colores, las tradiciones. Cuando marqué ante los búlgaros me vinieron un cúmulo de sensaciones que nunca había sentido«.

Tres de sus compañeros vivieron en la final ante el Véneto su (probablemente) última aparición con la selección catalana amateur. La excepcional actuación de Xavi Puerto, Boris Garrós y Enric Gallego (44 goles entre los tres atacantes en Tercera) los ha llevado a dar el salto a Segunda B. Sólo volverán a ser susceptibles de convocatoria si bajan un peldaño en el futuro. «Lo que significa lucir los colores de la catalana para mí es muy especial. La final ha sido uno de los partidos más importantes de mi carrera hasta ahora«, sentenciaba Xavi Puerto, el segundo jugador más joven de la convocatoria (21 años), que este curso milita en el filial del Espanyol.

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