Andrés Iniesta, que durante más de dos décadas nos ha regalado pequeñas cápsulas del tiempo a las que viajar y revivir lo que es la felicidad, ha decidido poner punto final. Y joder, como duele.
Han pasado tres décadas del debut de Diego Armando Maradona como jugador del Sevilla en el Sánchez Pizjuán: una historia de redención que acabó convertida en una gran decepción.
El centrocampista vuelve a su antigua casa sabedor que su etapa como profeta terminó cuando abandonó el templo, en el cual se le rindió culto como intermediario entre la defensa y la delantera.
Sus remates lo convirtieron en un mito futbolístico. Pero lo que cautivaba del 'Brujo' era su sonrisa. En Tercera, en Segunda o en Primera, en Gijón o en Barcelona, Quini siempre fue Quini: un gigante humilde.
Y así se presentó el Girona, sin ninguna presión, en uno de los campos más complicados del panorama europeo. Y aguantó, y demostró, y compitió, pero la diosa fortuna no se alineó con su guardameta.
El técnico vallecano ya se codea con los más grandes. Su Girona puso patas arriba la liga española y ahora va a por Europa. Charlamos con el máximo responsable de un éxito indiscutible.
Laporta entendió que era mejor soltar la mano y volver a empezar. Y encontró otra nueva ilusión. Alguien que ni siquiera habla tu idioma, pero que os basta un parpadeo para entenderos.