Muchas veces nos empecinamos en creer que el fútbol es matemático. Que el dinero invertido es directamente proporcional al éxito en una determinada competición. Y, en detrimento de la emoción, así suele ser. Pero siempre hay una Grecia de turno o un cada vez menos sorprendente Atlético que ganan un título contra todo pronóstico. Este es el caso del Paderborn, un humilde recién ascendido que siempre podrá decir que, al menos durante una jornada, lideró la Bundesliga.

El SC Paderborn es un equipo de una ciudad con el mismo nombre que apenas tiene 150.000 habitantes. Pese a que sus orígenes se remontan a 1907, el club tal cual hoy se conoce se fundó en 1985. Tras pasar la mayor parte de sus años jugando en tercera y cuarta división, el conjunto alemán alcanzó la cota de la segunda división en 2005. Y tras una brillante última temporada, en la que fue subcampeón teniendo el presupuesto más bajo de la categoría, el Paderborn se coló en la Bundesliga por primera vez.

Fiel a sus raíces

Pese a jugar en la máxima división del fútbol alemán, el club no ha cambiado un ápice su filosofía: el Paderborn sigue teniendo el presupuesto más bajo de la liga. Su principal objetivo para la presente temporada es aprovechar su paso por la Bundesliga para saldar una deuda cercana a los cinco millones de euros. Su estadio es también el más pequeño de toda la competición, con un aforo de algo más de 15.000 personas que empieza a quedarse pequeño. Eso sí, casi dos terceras partes de las localidades son para ver el partido de pie.

Pero ninguna de estas dificultades ha podido con la ilusión de un equipo que se ha convertido en la sensación del momento. Con un estilo de juego basado en el contragolpe y una fuerte presión, renunciando a la posesión, el Paderborn ha llegado a lo más alto de la tabla clasificatoria. Dos victorias y dos empates le permiten compartir el liderato con otros tres equipos: Mainz 05, Hoffenheim y Bayern, su próximo rival.

Su entrenador, André Breitenreiter, ya obró un milagro similar como jugador con otro humilde. El SpVgg Unterhaching, un equipo de una ciudad de 25.000 habitantes, terminó la Bundesliga en décima posición en la temporada de su debut (1999-2000), quedando por delante del Borussia Dortmund y del Schalke 04, entre otros. La plantilla del Paderborn está conformada mayoritariamente por futbolistas de perfil bajo, acordes al presupuesto del club. Entre sus jugadores llama poderosamente la atención el nombre de Süleyman Koç, encarcelado hasta finales de 2013 por formar parte de una banda de atracadores en Berlín. El propio futbolista contó su historia en una campaña de una conocida marca de refrescos. Y también hay representación española, pues allí juega el ex del Getafe Rafael López.

Aún quedan algunos románticos que disfrutan de estas pequeñas historias. Y esperemos que siga habiendo algún Paderborn más que alimente la creencia de que el dinero no lo es todo en el fútbol. El destino ha querido que el modesto conjunto alemán tenga que defender su condición de líder ante el todopoderoso Bayern. Un presupuesto de 15 millones para fichajes frente a otro de 140. David contra Goliat. Veremos quien gana esta vez.