El Olympique de Marsella, uno de los equipos más grandes de Francia, estaba en horas bajas. Una decepcionante campaña que acabó con un discreto sexto puesto en la Ligue 1 le condenó a quedarse sin disputar competición europea por primera vez en diez años. El único equipo galo con una Champions en sus vitrinas -y el que cuenta con más ligas en su palmarés junto con el Saint-Étienne (diez)-, no faltaba a su cita en Europa desde la temporada 2004-2005. El club necesitaba un cambio de rumbo y la directiva apostó por una revolución llamada Marcelo Bielsa.

Bielsa hizo muy pronto honor a su apodo, ya que una de sus primeras decisiones fue contratar como traductor al responsable de un supermercado local . Aunque lo cierto es que quien haya seguido al ‘Loco’ a lo largo de su carrera no debería sorprenderse en exceso, pues simplemente estaríamos ante otra de sus excentricidades. No contento con eso, Bielsa incluso se atrevió a cuestionar en público la política de fichajes del club, al asegurar que no habían cumplido con algunas de las promesas que le hicieron.

La pelota echó a rodar, y los inicios no fueron nada fáciles para el Olympique de Marsella. Más bien algo alocados. En el primer partido de liga, el equipo de Bielsa dejó escapar una ventaja de dos goles para acabar empatando a tres ante un Bastia entrenado por Claude Makélélé. Peor le irían las cosas en la segunda jornada, en el debut del argentino ante su afición. El Montpellier asaltó el Vélodrome y dejaba al Olympique en puestos de descenso con un solo punto. Las primeras dudas planeaban sobre Marsella.

bielsa pequeñaPero Bielsa seguía tranquilo, observando, como de costumbre, los partidos al margen, sentado en una pequeña nevera portátil en la línea de banda. Estaba seguro de que los esfuerzos darían sus frutos tarde o temprano. Y así fue. La mala racha se cortó en la tercera jornada con un triunfo por la mínima ante el Guingamp a domicilio. Un resultado que sirvió como trampolín al equipo, pues desde entonces, cuenta sus partidos por victoria. Cinco triunfos seguidos, la mayoría con goleadas, le han permitido auparse hasta el liderato de la Ligue 1, siendo además, el conjunto más realizador de la competición.

Los métodos poco convencionales del ‘Loco’ están comenzando a dar sus frutos, y su juego ofensivo y vistoso está encandilando a propios y extraños. El argentino está calando hondo entre la hinchada, hasta el punto que ya corean su nombre en el estadio. A ver si al final resulta que Bielsa no está tan loco. Sea como fuere, en Marsella están encantados con él. Bendita locura.