En la temporada 07-08, los tres delanteros españoles convocados para el Mundial vestían la camiseta del Celta de Vigo: Diego Costa estaba cedido en el primer equipo por el Atlético de Madrid, Iago Aspas jugaba con el filial vigués y Rodrigo Moreno empezaba a despuntar en el juvenil. Diez años después, tras un paso tan fugaz como decepcionante por el Liverpool y el Sevilla, tan solo el atacante de Moaña permanece en el Celta.

Este curso, el ’10’ del conjunto vigués, aquel muchacho enclenque que, con tan solo 21 años, se ganó el cariño de la afición de Balaídos con un agónico doblete contra el Alavés que salvó al Celta de descender al infierno de Segunda B en la 08-09; ha completado la mejor campaña de su carrera, con hasta 22 tantos en 34 partidos de liga (más de un tercio de los que ha anotado todo el equipo de Juan Carlos Unzué), acabando cuarto en la clasificación del Pichichi (tan solo por detrás de Leo Messi, Cristiano Ronaldo y Luis Suárez) y décimo en la de la Bota de Oro.

El buque insignia celeste, fiel representante del fútbol callejero y de la pillería que solo se aprende corriendo entre coches y arcenes, se estrenó con la selección a los 29 años (es el segundo de los 44 futbolistas empleados por Julen Lopetegui en los últimos 22 meses que más tardó en debutar con España, tan solo por detrás de Aritz Aduriz), con una auténtica exhibición en Wembley. Desde entonces, suma cuatro goles y cinco asistencias en apenas 289 minutos; unas cifras que, unidas a sus magníficos números con el Celta de Vigo, le han valido para presentarse como una de las opciones más fiables para encabezar el ataque español en Rusia.

 

LA PREVIA DE ESPAÑA

EL DATO DE ESPAÑA

EL RECUERDO DE ESPAÑA

ESTE 2018, ESPAÑA HA SIDO NOTICIA POR…