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¿Por qué tú, Luis?

Con todas las candidaturas recién oficializadas, muchos ya señalan a Figo como el gran competidor de Blatter en las próximas elecciones de la FIFA

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Podría haberse quedado tranquilito en su finca de Milán, jugando al golf todas las mañanas y yendo a recoger a sus hijas al colegio después de comer. Podría haberse planteado convertirse en el mejor amante de todos los tiempos, apuntándose con su maravillosa Helen Swedin a cursos para aprender a pintar a la acuarela, y preparándole la cena cada anochecer. Podría haberse dado el gustazo de instalarse eternamente en el limbo, con el pretexto de quién fue, y regocijarse con los placeres de una rutina que el 99,9 % de la población solo hemos llegado a conocer mediante sueños húmedos e irrepetibles. Podría, sí, pero no quiso. Aun teniendo todo lo necesario para conocer el cielo en vida (tiempo, dinero y caché), Luis Figo ha sido víctima de su propia ambición, un mal muy extendido entre el gremio de los iconos retirados, incapaces de sostener la vida que todos querríamos tener. Como si la tranquilidad le asustase, el portugués se puso el smoking una vez más, se ajustó la corbata y anunció a todos sus nuevas intenciones. Ha vuelto Luis, señores, y como ya le pasó alguna vez como jugador, lo ha hecho metiéndose en el más complejo de todos los berenjenales posibles: la lucha por el trono de la FIFA.

Como si la tranquilidad le asustase, el portugués se puso el smoking una vez más, se ajustó la corbata y anunció a todos sus nuevas intenciones. Ha vuelto Figo, metiéndose en el más complejo de todos los berenjenales posibles

Un reto que a simple vista parece mayúsculo, casi imposible. Los cinco mandatos seguidos que acumula Blatter han generado la sensación de que el máximo organismo del fútbol es su coto privado, un fortín inexpugnable. El perfil del mandamás se abordó más profundamente en uno de los reportajes del Panenka#16, un número dedicado a descifrar los claroscuros de la FIFA. Nadie, ni siquiera un Platini desencadenado, ha podido toser de momento a la supremacía del suizo. Aunque es cierto que estos últimos tiempos su gestión se ha visto manchada por diversos escándalos de corrupción y la controvertida designación de Catar como futura sede del Mundial, no lo es menos que pese a ello todos siguen viendo a Sepp como el gran favorito a mantenerse en la cabina de mandos. Michael van Praag, Ali bin Al Hussein y el propio Luis Figo trataran de colarse como una piedrecita molesta en el gran zapato de Blatter, mediante las elecciones que están previstas para el próximo 29 de mayo, y que, eso sí, se postulan como unas de las más reñidas que se recuerdan.

EL FIGO POLÍTICO

De Figo se dice que sus grandes credenciales para el triunfo electoral son el “saber estar” y la “elegancia” que transmite desde que abandonó los terrenos de juego. Una imagen potente y conscientemente mercantilizada, fraguada siguiendo un manual de instrucciones al que muy probablemente también habrán pegado una ojeada otros proyectos de líderes post-modernos como Pedro Sánchez, líder del PSOE, o Enrique Peña Nieto, actual presidente de México. Pero hasta el momento no se ha demostrado que el buen uso de la laca o el tener una sonrisa de Casanova siempre preparada para las cámaras sean garantía suficiente de gestión solvente del poder una vez éste se ha obtenido. Quizás sean una baza para atraer adeptos (y sobre todo groupies), pero no es suficiente. De momento el discurso del luso no ha ido mucho más allá del “hay que devolverle el fútbol a la gente”, un tópico algo populista y al que ya hemos oído en boca de muchos. Un eslogan tan alentador como sobado, y que no lleva a ninguna parte mientras no vaya acompañado de un bloque de propuestas creíbles y sustanciales. Pero en todo caso, ahí está Luis de nuevo, como si el tiempo no hubiera pasado para él, con el pelo igual de oscuro que antaño y dispuesto a retornar al centro de todas las tertulias televisivas del continente.

Pero los primeros pasos que dio el Figo político no fueron precisamente fáciles. El principal problema que tuvo como candidato, y probablemente el más molesto para él, es el que finalmente superó este lunes, cuando la Comisión Electoral de la FIFA hizo público que todos los candidatos al trono de Zúrich han pasado el segundo corte de preselección. El primero, referente a la necesidad de presentar un mínimo de cinco federaciones que avalasen cada candidatura, y el mismo que supuestamente tumbó a Jerome Champagne y a David Ginola de la carrera, Figo lo superó sin que se le despeinara lo más mínimo el tupé. Contó con los guiños de Portugal, Dinamarca, Macedonia, Montenegro, Polonia y Luxemburgo, y se mantuvo en pie gracias a ello.

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Un competidor nato. Figo cree posible ganar las elecciones a Blatter

El segundo filtro, sin embargo, se le presentó algo más peliagudo. El máximo organismo del fútbol exige a los aspirantes que presenten los documentos que demuestren que han estado vinculados, de una manera u otra, con el mundo de la gestión del deporte en dos de los últimos cinco años. El lisboeta, que se retiró en 2009, trató de validar los dos puestos que ha ejercido desde entonces: miembro de la Comisión de Fútbol en la UEFA y figura diplomática de su último club, el Inter de Milán. Algo que propició el murmullo de algunos críticos, que insinúan que su papel en dichas tareas ha tenido mucho de protocolario y poco de efectivo, por lo que su experiencia en los despachos debería ser considerada insuficiente. Quiénes tuvieron la última palabra fueron Scala, Sulser y Mussenden, peces gordos de la Comisión, y curiosamente tres personajes muy cercanos a Blatter. No, curiosamente no, perdón. Quizás hubiese sido más oportuno emplear otro término. Y es que a estas alturas de la película, a nadie debería extrañarle que Sepp, hombre meticuloso y con muy buen olfato para las compañías, tras tantos años en el poder, no hubiese dejado por limar ningún detalle. Pero al final el bueno de Luis fue capaz de fintar ese obstáculo con la misma sagacidad con la que le rompía la cadera al lateral de turno hace no tanto tiempo. Su candidatura ya ha sido oficializada.

NO ESTÁ SOLO

Pero… ¿Por qué tú, Luis? La decisión de Figo de volver a la palestra con tan altas pretensiones pilló a muchos por sorpresa. Aunque a bote pronto, aparecen un par de probables respuestas al interrogante. La primera de ellas es que el luso se presenta a las elecciones con la firme convicción de poder ganar, haciendo gala de esa misma virtud competitiva que le encumbró de joven. Y la segunda apunta a que su candidatura no aparece de la nada, pues varios estamentos ya se habrían posicionado previamente hace algunos meses a su favor. A sus antiguos colegas de profesión ya les tiene en el bolsillo (Roberto Carlos, Raúl o Vieira, entre otros, le han apoyado con declaraciones en la prensa). Y luego está Portugal, su tierra, donde nadie se ha olvidado de seguir idolatrándole.

No deberíamos despreciar al ‘lobby’ portugués, cuya influencia en el panorama futbolístico es mucho mayor de la que se le supondría por su pequeña extensión geográfica. No hay que olvidar que de allí salieron figuras como Cristiano Ronaldo o José Mourinho (perdóname Eusebio, no quise meterte en este embrollo), tipos de carácter y con defensores y detractores, pero cuyas voces siguen resonando en el interior de todas las instituciones cada vez que son emitidas. Además, Jorge Mendes también nació en Portugal. Sí, sí. Ese tipo del traje oscuro e invisible, que sin que se le preste demasiada atención, hace y deshace con la maestría de los magos, siempre influyente desde la sombra. Algunos analistas apuntan a que el mismo Mendes es quién podría estar moviendo los hilos para que su compatriota se hiciese con el poder en Zúrich. A partir del 1 de mayo de 2015, la FIFA pretende acabar con la propiedad de futbolistas en manos de grupos o fondos de inversión, algo que molesta y mucho al agente más poderoso de las últimas décadas. De ahí a su interés por cortar la amenaza a su chequera desde la raíz, haciéndose con el control de las decisiones.

Esto último son suposiciones, al fin y al cabo. Pero, y sin quererle restar méritos a la capacidad de iniciativa del propio Figo, parece claro que el exjugador del Real Madrid no va a cargar solo contra el muro enemigo. Como el tema siga manteniéndose tan oscuro, habrá que hacerle un toque a Iker Jiménez para que nos eche un cable. Por el momento, se hace difícil averiguar la identidad de aquellos que le dieron un empujón a Luis para que se olvidara de tanto golf y se pusiera manos a la obra, como en sus mejores tiempos.