Muchos quioscos han sido sustituidos por una startup de moldes semivacíos similares a una triste marquesina. Los cromos eran una luz que llegaba a la emulsión de nuestro cerebro.
No hay mucho que descubrir al respecto, el periodista de análisis ya no tiene cabida, por razones siniestras, en la estructura actual de los medios impresos y digitales.