Damas y caballeros, el futuro ya está aquí (sí, otra vez) y esta vez viene para quedarse (sí, otra vez). Ocupen su localidad si es que no lo han hecho ya.
Hace 100 años André Breton publicó su ‘Manifiesto del surrealismo’, acta fundacional de un movimiento artístico que quiso sobreponerse a lo racional. También el fútbol ha ofrecido momentos decididamente surrealistas.
Hay quienes dicen que los buenos futbolistas nunca son guapos. De hecho es, hasta cierto punto, un hándicap. Es como si a los guapos se les exigiese más por el mero hecho de serlo.
Rafa Nadal se retira. Como tenista, lo ha conseguido absolutamente todo. Pero son tantos los vínculos que lo unen al fútbol que se hace imposible no preguntarse qué habría sido de él como jugador.
Sigue y seguirá habiendo jugadores extraordinarios, pero estamos un poco más lejos de reencontrarnos con la sensación de que un solo futbolista puede ser dueño de un partido y el juego en su totalidad.
Hay muchos aficionados al fútbol que, cuando hay partido, necesitan ir al campo, al bar, juntarse con los amigos. Luego están los que eligen la soledad, ya sea para celebrar un gol o llorar una derrota
Los vínculos de la obra de Bolaño con el fútbol son escasos pero memorables. En 'La literatura nazi en América', recupera las memorias de dos hermanos poetas que representaron a las barras bravas de Boca.
El famoso fotógrafo Louis Bever, especialista en mezclar la cultura de las camisetas de fútbol con los grandes artistas de la historia, es el encargado de presentar esta colección tan especial de Lyle&Scott.