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Mbappé vs Ronaldo y el multiverso de Nike

La marca se ha atrevido a juntar y enfrentar a los mejores futbolistas de cada época en su nuevo anuncio. Nosotros también queremos jugar a las comparaciones

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¿Es justo comparar jugadores de épocas distintas? Las comparaciones históricas han existido siempre, no solo en el fútbol. ¿Es justo poner al mismo nivel a Rocky Marciano y a Mohammed Alí? ¿Decir que The Beatles son mejores que Nirvana o Cold Play te hace más entendedor de música? ¿Por qué se debe rankear a Martin Scorsese por encima de Charles Chaplin o viceversa si han vivido contextos cinematográficos completamente distintos? Parece absurdo, ¿no? En el fútbol ocurre igual. Un deporte que ha evolucionado incesantemente desde su creación y en el que han convivido centenares de estrellas que destacaron en marcos temporales diversos, no necesita de este tipo de acaloradas discusiones con argumentos vacíos. Pero el aficionado al balompié es tan fanático como tozudo y siempre se las arregla para buscar el mejor modo de parangonar y clasificar a sus ídolos. Solo en el multiverso que ha creado Nike en su nuevo anuncio admite este tipo de comparaciones. Su laboratorio ha ideado un proyecto que permite juntar a futbolistas de diferentes épocas y enfrentarlos entre ellos para acabar por fin con este debate. Desde Cristiano hasta Ronaldinho, pasando por Edgar Davids y entreverando incluso el fútbol femenino con Alex Morgan. Todos ellos de perfiles técnicos y demarcaciones variopintas, únicos en su especie.

Iguales de exclusivos son Kylian Mbappé y Ronaldo Nazario -también presentes en el comercial-, pero presentan ciertas similitudes en cuanto a estilo de juego, condiciones técnicas y peluqueros. El jugador francés nos retrotrae a esas épocas de carreras infinitas y goles antológicos que ‘O fenômeno’ regaló al mundo. No lo digo yo, lo dice el propio Ronaldo: ​​​“Mbappé dispone de grandes cualidades. Su técnica, su velocidad y su sentido para marcar goles. Su juego me recuerda al mío”, confesó en el medio francés RMC Sport. Puestos a compararlos, hagámoslo bien.

GOL

Hay quien dijo que el gol es la salsa del fútbol. Y no se equivocaba. Para ambos es su característica principal y más preciada. No solo por la cantidad, que también, sino por la importancia de estos en la consecución de títulos importantes. 402 dianas anotó Ronaldo en su carrera gracias a una definición exquisita combinada con una potencia al alcance de pocos y una facilidad colosal para crear ocasiones. El francés comparte cualidad con el brasileño al ser un artista de la definición desde muy joven. Mbappé, incluso, se postula mejor goleador que su alter ego, si le respetan las lesiones, como no pasó con Nazario, a quien su rodilla le jugó varias malas pasadas. A sus 23 años, ya son 245 tantos en el casillero del parisino.

Qué importante es estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Y que mejor lugar y ocasión que una final del Mundial. Ambos han conseguido anotar un ‘doblete’ en el partido por excelencia. Ronaldo lo hizo frente a Alemania en Japón en 2002 y Mbappé hizo lo propio en Moscú frente a Croacia en 2018. Este último lo consiguió a sus 19 años, una hazaña solo superada por un ‘don nadie’ en la historia del deporte balompédico, Pelé.

TÉCNICA INDIVIDUAL

El Mbappé actual recuerda al Ronaldo de sus inicios, aquel que ganó el Balón de Oro en 1997 y que era pura velocidad, capaz de romper defensas y porteros con un simple giro de cadera. En este aspecto hay más diferencias. El brasileño se encontraba cómodo jugando con espacios reducidos y defensas atrasadas, su técnica le permitía tener el balón muy pegado al pie a velocidad de crucero. Mbappé, en cambio, prefiere partidos de ida y vuelta, a campo abierto y zancada larga. Sin embargo, está mejorando cada vez más el destacar en partidos más cerrados, gracias, en parte, a la fácil asociación que tiene con Messi en el PSG, que le permite deshacerse de su marcador y tomar protagonismo en la acción posterior.

VELOCIDAD

Su relación con los defensores es como la de la popular serie animada de la Warner Bros, El Coyote y el Correcaminos, donde el primero intentaba siempre atrapar inútilmente al segundo, quien se escapaba por velocidad. En sus comienzos, Ronaldo era un jugador muy delgado (sí, muy delgado) y con cuantiosa potencia física. Mbappé, ídem. Si el ‘brazuca’ destacaba más por su capacidad de cuerpear en carrera y nunca irse al suelo ante jugadores de mayor envergadura, Kilyan puede que tenga incluso más recorrido cuando ataca por los costados. Es un prodigio en la arrancada y en pocos segundos consigue alcanzar su top speed, así que, si tiene espacio para correr, echará el balón hacia adelante para ganar al rival en velocidad. Incluso los expertos en la materia alucinan y valoran este atributo del galo: “He visto jugadores técnicos o físicos pero rara vez he visto a alguien con este conjunto de velocidad, coordinación, técnica y capacidad de respuesta”, afirmó Teddy Tamgho, campeón mundial de triple salto.

Ambos jugadores son de los más temibles de la historia en el uno contra uno según el ranking que me acabo de inventar, lo que ha llevado a que en sus respectivos videos de highlights de Youtube haya goles sospechosamente similares.

REGATE

En este caso, la pose cambia, pero la forma de proceder y el resultado son idénticos. Ronaldo no le hacía feos a controlar el balón en el centro del campo, tener que zafarse de cinco rivales para llegar al área, plantarse en frente del zaguero con la serenidad y frialdad para clavar la mirada en la portería y definir a placer. El brasileño, como corresponden sus raíces, era homenajeador habitual del jogo bonito, siendo bastante más filigranero que Mbappé, quien ve más efectiva la finta y el autopase a la espalda del defensor. Tanto les gusta el arte del regateo que suelen ponerlo en práctica hacerlo hasta con el guardameta.

Son regateadores tan hábiles que para el defensor supone una encrucijada el no saber si es mejor esperar y dar espacio o encimar, ya que son igual de efectivos recibiendo al pie y girando con rapidez.

CARÁCTER

Quizás la mayor diferencia entre ellos sea la que menos tenga que ver con lo futbolístico. ‘O Fenomeno’ demostró durante toda su carrera una personalidad y carisma que lo han convertido un deportista amado en todo el planeta. Su fútbol era alegre, también porque lo acompañaba su sonrisa, alejada de egos y priorizando siempre el trabajo en equipo. Extrovertido y bromista, nunca se apartó de exteriorizar su visión de la vida y su carrera deportiva.

Por otro lado, los problemas de Mbappé por episodios extradeportivos desagradables llevan a la orden del día desde hace ya varios años. El francés no se amilana ante rivales, ni entrenadores, ni presidentes, ni compañeros, ni leyendas. Se siente por encima del equipo y la selección. “Nunca he visto un ego más grande en mi vida. Alguien debería recordarle que cuando Messi tenía 23 años ya había ganado cuatro Balones de Oro”, criticó Wayne Rooney en Depar Sports tras un encontronazo del francés con la ‘Pulga’ a principio de temporada. La parte positiva: su edad y el esperanzador margen de mejora.

Ronaldo se retiró hace poco más de una década y Mbappé está escribiendo aún el prólogo de su trayectoria. Nike puede decantarse por uno porque ha encontrado su método, pero yo, desde aquí, solo puedo limitarme a comparar sus características. En todo caso, hablemos cuando el francés cuelgue las botas.

 


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