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Como un profesional

12 jóvenes futbolistas completan el Skechers Football Lab tras superar el último Last Chance. En octubre, vivirán durante unos días el fútbol profesional desde dentro.

Hay una edad en la que ser futbolista profesional consiste, básicamente, en imaginar que lo eres. En jugar una final de Champions en el patio del colegio, celebrar un gol ante una grada invisible o pedir que te llamen por tu apellido mientras alguien, en algún lugar, hace de narrador. Para 12 chicos y chicas nacidos en 2013 y 2014, esa fantasía está a punto de tener vestuario, fisioterapeuta y hasta sesión de nutrición. El jueves, el estadio Ramón Valero de Madrid puso punto final al proceso de selección del Skechers Football Lab. Cuarenta aspirantes llegaron al último asalto —el llamado Last Chance— con 12 plazas todavía en juego. Seis para chicos y seis para chicas. Había que ganárselo sobre el césped.

El jurado puso a prueba algo más que la típica colección de controles, regates y disparos. Hubo situaciones de uno contra uno, circuitos técnicos, partidos y juegos reducidos, pero también se evaluaron aspectos tácticos, cognitivos y personales. Porque, a estas alturas, empieza a quedar claro que jugar bien al fútbol no consiste únicamente en hacer bien lo que ocurre cuando tienes la pelota. Quizá ahí reside lo más  interesante de esta iniciativa.

El fútbol empieza bastante antes del pitido inicial

Durante mucho tiempo, la imagen del futbolista profesional se ha reducido a lo que vemos los domingos: botas, camiseta, césped y 90 minutos. El resto del trabajo sucede lejos de los focos. Dormir bien. Comer bien. Recuperarse. Preparar el cuerpo. Entender al rival. Escuchar al entrenador. Gestionar los nervios. Volver a empezar después de un mal partido. El fútbol de élite es, en buena medida, una profesión de pequeños detalles.

Eso es precisamente lo que pretende enseñar el Skechers Football Lab durante el primer fin de semana de octubre, cuando la convocatoria se traslade a Los Ángeles de San Rafael, en Segovia. Allí, los jóvenes seleccionados vivirán durante varios días una experiencia inspirada en una concentración profesional, con entrenamientos, preparación física, nutrición y fisioterapia. No se trata, por tanto, de montar una especie de parque temático del futbolista. La gracia está en descubrir que detrás del jugador que aparece durante hora y media cada fin de semana hay muchas más horas de trabajo.

El lugar tampoco es casual. Los Ángeles de San Rafael ha sido durante décadas uno de los destinos habituales del Atlético de Madrid para arrancar sus pretemporadas. Un lugar asociado a madrugones, dobles sesiones, carreras que parecían no terminar nunca y futbolistas intentando ponerse a punto antes de que empezara lo importante. Ahora serán chavales de poco más de doce años quienes ocupen ese escenario. Cambiarán las cargas de trabajo, las dimensiones del reto y las risas durante las comidas. Pero la idea es parecida: salir de la rutina, convivir con otros jugadores y entender que el fútbol es más profesional cuando nadie está mirando.

Del scouting al aprendizaje

El proceso que acaba de terminar comenzó meses atrás y combinó scouting presencial y online. El Last Chance era la última ventana para quienes habían conseguido llegar hasta esta jornada, pero el verdadero objetivo del proyecto va más allá de seleccionar a los que más destacan en un momento concreto. Porque a los 12 o 13 años el talento no viene con instrucciones de montaje. Hay jugadores que maduran antes, otros que necesitan más tiempo; algunos tienen una técnica espectacular y otros entienden el juego como si llevaran décadas jugando. También están quienes todavía no saben exactamente qué posición quieren ocupar. Y eso forma parte del viaje.

Por eso resulta especialmente interesante que la evaluación no se haya limitado a preguntar quién corre más o quién marca más goles. La técnica importa, claro. Pero también importa tomar buenas decisiones, interpretar una situación, competir, relacionarse con los compañeros y responder cuando las cosas no salen como estaban previstas. Al final, el fútbol siempre ha sido un deporte bastante más complejo que una colección de highlights.

Ahora empieza lo divertido

Con las 12 últimas plazas adjudicadas, la fase de selección ya es historia. Empieza la parte que probablemente recordarán durante mucho más tiempo. En octubre, estos jóvenes futbolistas podrán descubrir cómo es una concentración desde dentro, convivir con otros chicos y chicas que comparten la misma pasión y acercarse a una realidad que normalmente ven desde la grada, la televisión o el móvil. Habrá goles, regates y alguna celebración especialmente trabajada. Pero también habrá cansancio, aprendizajes, nuevas amistades y alguna que otra comida en la que el brócoli quizá gane por goleada.

El creador de contenido Delantero09, padrino de la iniciativa, lo resumía durante el Last Chance: para cualquier niño que juega al fútbol, sentirse algún día como un profesional forma parte del sueño. En Los Ángeles de San Rafael, durante unos días, ese sueño dejará de ser una imaginación de patio para convertirse en algo bastante más tangible.

Aún no tenemos ni idea de quién llegará lejos en el fútbol. A los 12 años es imposible saberlo. Pero esa tampoco es la pregunta: la victoria es descubrir lo que hace falta para llegar.