El pobre registro numérico cosechado por Luiz Felipe Scolari desde que se le devolvieron las riendas de la selección brasileña ha generado más dudas que expectativas positivas: una única victoria (0-4 ante Bolivia), la derrota en Wembley (2-1 frente a Inglaterra) y tres empates agridulces (Italia, Rusia y Chile). ‘Felipao’ todavía no ha conseguido sacar punta a su enésima propuesta táctica. Y lo más dramático del asunto: hay cierta prisa porque las sirenas del Mundial resuenan en el horizonte y la Copa Confederaciones, el último barómetro, está a la vuelta de la esquina.

Por este motivo la rueda de prensa que tuvo lugar este martes en Río de Janeiro atrajo a tantos medios. El entrenador de Passo Fundo dio la lista de 23 convocados para la cita de este verano. Los periodistas se frotaban las manos. No hay nada más estimulante para el gremio que cubrir este tipo de acontecimientos sin saber a ciencia exacta cual será la resolución final. Cualquier previsión sonaba exagerada. Pero llegó el momento. Catálogo confirmado. Y una sensación general, más allá del análisis detallado, compartida por muchos. El equipo que acudirá en representación de Brasil en la Confederaciones 2013 -como anfitrión de la próxima Copa del mundo- destaca más por las ausencias que presenta que por las novedades que incluye.

Hace un tiempo que desde Brasil los altavoces mediáticos especulan con que Ronaldinho debe volver a liderar a la ‘canarinha’ en un futuro no muy lejano. El buen estado de salud del Atlético Mineiro, un par de goles recordando obras maestras de antaño e incluso una mejora física visible en la figura del jugador eran los argumentos más sólidos a los que se agarraba la ‘torçida’ brasileña. Pero a la hora de la verdad, la realidad ha sido otra. Scolari, el mismo que le brindó la platea para que pudiera lucirse en el Mundial de Corea y Japón, ha dejado claro que su hueco en el equipo nacional cada día es más estrecho. Y él ya no está para regalar segundas oportunidades. ‘Ronnie’ deberá esperar o puede que empezar a asumir que su legado ya se remite a una bonita historia del pasado.

No ha sido el único damnificado por la lista del seleccionador brasileño. El madridista Kaká, que nunca se ha perdido una cita para los grandes torneos que ha disputado su selección desde que el mismo Scolari le permitió irrumpir en el panorama, de nuevo, en el Mundial del 2002 disputado en suelo asiático, también deberá ver la Copa Confederaciones desde el televisor. El ex del Milan no faltó en Alemania 2006 ni en Sudáfrica 2010. Y en el marco de la Confederaciones, a la que acudió por primera vez en 2005, su presencia todavía recuerda mejores capítulos, siendo nombrado en 2009 como mejor jugador de un torneo que acabaría levantando su selección.

Pero en el fútbol, nada es eterno. Tampoco el caso de ‘Il Bambino d’oro’. No es menos cierto que su no inclusión en la selección ya era un tema que venía previniéndose desde hace un tiempo. La losa que arrastra el jugador desde que cambió Milán por Madrid ha ido dejando huella. Menos veloz, menos determinante. Sus destellos de magia para el último pase y su capacidad anotadora se han apagado desde entonces, al igual que amenaza ahora con hacerlo su presencia en el plantel de su querida patria. Parecía que no iba a llegar nunca el día en que se confirmaran sus temores. Pero apareció ‘Felipao’ y, de golpe, rompió la baraja. Kaká, a los 31 años, verá está vez a los suyos desde casa, mientras medita qué hacer con su futuro.

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Las dos últimas ausencias destacables que presenta el cuadro quizás no tienen tanta repercusión mediática pero evidencian un cambio en la hoja de ruta de la ‘canarinha’. Pato, de vuelta a Brasil con el Corinthians en un intento de rencontrarse a él mismo, tampoco figura entre los delanteros elegidos. Y Ramires, que parecía haberse asentado en la sala de máquinas del Chelsea, también ha caído a última hora. Menos traumáticas, a tenor de las últimas convocatorias, parecen las bajas de la embajada brasileña asentada en Ucrania. Los jugadores del Shakhtar Donetsk Teixeira, Douglas Costa, Luiz Adriano y Willian -aunque este último es desde principios de año futbolista del Anzhi- no deben preocuparse por sus vacaciones.

Aunque tanta baja ilustre refleja la consolidación de otro fenómeno. Brasil apuesta por el cambio generacional. Ahora sí. Ya no hay rastro alguno de la camada que puso de moda el ‘Jogo Bonito‘ en todo el globo hace una década. Neymar, Óscar o Lucas Moura (todos ellos con la veintena de edad recién estrenada) pasan a ser desde ya mismo los nuevos pilares del combinado nacional. Y otros como Jádson, ex del Shakhtar y actualmente en el Sao Paulo, o Bernard, compañero de ‘El Gaucho’ en el Atlético Mineiro, aprovecharán la quema para tratar de labrarse un nombre.

España tendrá que esperar para saber qué pie calza el rival más directo que se le presenta en la Confederaciones de este verano -con permiso de la subcampeona de Europa, Italia-. Brasil sigue siendo una incógnita. Pero como mínimo su seleccionador parece tener las cosas claras tras dejar fuera a algunos pesos pesados que en el presente curso vivirán las vacaciones más largas que recuerdan. Aunque la opinión pública en Brasil haya cuestionado esta decisión.