Para los que aprendimos geografía europea gracias al PC Fútbol 4.0 y geografía mundial con el FIFA 98, Curaçao no aparecía en nuestro inventario mental de ciudades, países y selecciones. Tras formar parte de Antillas Holandesas (Curaçao tuvo una primera época como selección propia), en marzo de 2011 se afilió a la FIFA.

Pero no ha sido hasta el reciente nombramiento de Patrick Kluivert como seleccionador que Curaçao no ha saltado a la escena mundial. El pasado viernes, a las 20:00 horas en Willemstad, capital del país, se vivió un día grande. La selección disputaba el choque de ida de primera ronda de la fase de clasificación a la Copa Mundial de la FIFA de Rusia 2018 ante Montserrat (triunfo por 2-1).

No había cobertura televisiva, pero tuve la opción de seguir la narración del choque mediante Telecuraçao FM. El neerlandés, el inglés y el papiamento son los idiomas oficiales de Curaçao. Esta emisora narró en papiamento el vibrante encuentro (ver resumen para apreciar el ambientazo y la pasión de la grada). El papiamento se habla también en Bonaire y Aruba, y es una mezcla de castellano, portugués y lenguas indígenas y africanas. Se entendía con cierta claridad la retransmisión que contaba con narrador y comentarista. En un primer momento pensé que el ambiente estaba muy alto, pero lo cierto es que los gritos del Stadion Ergilio Hato se comían a los periodistas cada vez que había un acercamiento del equipo de Kluivert.

Tras firmar a principios de marzo un contrato de seis meses, Patrick, que fue ayudante de Louis van Gaal en la conquista de la tercera plaza en el Mundial de Brasil, reclutó a numerosos jugadores holandeses con orígenes curazoleños, y cinco de ellos fueron titulares ante Montserrat. El marcador lo abrió Papito Merencia, futbolista del ADO Den Haag de la Eredivisie que a sus 21 años es una de las estrellas de la selección. Zeus de la Paz (portero de la cantera del PSV), Darryl Lachman (Twente), Dustley Mulder (Apollon) y Felitciano Zschusschen (NAC Breda) debutaron con Curaçao.

En el minuto 20, la grada hacía la ola mientras no paraba de emocionarse con cada acercamiento de los suyos. En el 24′, Taylor igualó para Montserrat tras una alocada salida del portero local De la Paz. La retransmisión se quedó en silencio. Tanto los asistentes al estadio como los encargados de contar lo que ocurría vieron como ese sueño que se iniciaba con la llegada de un campeón de la UEFA Champions League se podía tambalear.

Los ánimos volvieron a subir poco a poco y en el 38′ se pitó un penalti a favor de Curaçao por manos de un zaguero de Montserrat. El debutante Zschusschen, que llegó cedido al NAC en enero y únicamente lleva 145 minutos en Eredivisie, asumió la responsabilidad. Puso los brazos en jarra, apenas cogió carrerilla, miró al portero y cuando estaba disparando se resbaló y falló marcó, pese a que Brooks-Meade acertó el lado. Fue el 2-1 definitivo.

Llegó el choque de vuelta del martes por la noche, y todo empezó bien. El central Darryl Lachman, que el curso pasado ganó la KNVB Beker con el sorprendente PEC Zwolle, controló un balón suelto tras un córner, se cambió la pelota de pie y batió a Brooks-Meade.

Pero en la segunda mitad, Montserrat, una isla de poco más de 5.000 habitantes, logró dar la vuelta al guarismo para igualar la eliminatoria gracias a los goles de Jamal Miller (’65) y Bradley Woods-Garness (’81). Sólo el meta curazoleño Zeus De la Paz evitó recibir más goles. En la primera parte sacó tres buenos balones, y otros tantos en el segundo. Pero entonces apareció Charlton Vicento.

Delantero de 24 años que pasó por la sub-19, sub-20 y sub-21 holandesa, Vicento entró segundos después del 2-1 y cinco minutos más tarde provocó que Kluivert saltase al césped agitando su puño con su atuendo de camisa blanca, pantalón oscuro y zapatillas. En verano soñaba con ganar un Mundial como ayudante técnico y ayer celebró su pase a la segunda ronda de la fase de clasificación en la CONCACAF. Próxima cita: Cuba en el mes de junio. Curaçao ya está en el mapa y Patrick Kluivert busca honrar al país de su madre Lidwina.