Armenia no es precisamente un país conocido por su fútbol. De hecho, en territorio armenio pueden presumir de ser una potencia mundial del ajedrez, y son este deporte y el boxeo los que centran toda la atención deportiva. Sin embargo, Armenia es el país que alberga una de las mejores historias balompédicas en este convulso verano de fichajes.

mik2El protagonista es un joven de 24 años, Henrikh Mkhitaryan. Él, que ha significado el fichaje más caro de la historia del Borussia Dortmund, ya hace tiempo que es un ídolo en la Europa oriental, y ahora viene dispuesto a hacer lo propio en la parte occidental del continente, concretamente en una de las mejores ligas europeas, la alemana.

La relación de este joven con el fútbol empezó incluso antes de que él naciera. Hamlet Mkhitaryan, su padre, fue una de las mayores estrellas del Ararat Yerevan –equipo armenio– en los años 80, y fue internacional con su país. Entonces, alrededor del año 1992, Armenia nacía como nueva selección después de la desintegración de la URSS. Hamlet, además, dejó su hogar para probar suerte en la Ligue 2 francesa, en el desaparecido ASOA Valence. Si bien la suerte no fue precisamente lo que acompañó al futbolista y toda su familia. Con sólo 33 años, Hamlet murió a causa de un tumor cerebral.

Poco necesitó su hijo de siete años, Henrikh, para decidir que quería seguir los pasos de su padre. Tanto fue así que toda su familia se enroló en la aventura del fútbol y 17 años después pueden decir que este deporte ha acabado siendo el denominador común de sus vidas. No sólo Henrikh es un ídolo en su Armenia natal y un firme candidato a ser un jugador revelación. Su madre es la jefa del departamento nacional de la Federación de Fútbol de Armenia y su hermana trabaja en la sede de la UEFA.

No sólo Henrikh Mkhitaryan es un ídolo en su Armenia natal. Su madre es la jefa del departamento nacional de la Federación de Fútbol de Armenia y su hermana trabaja en la sede de la UEFA

Desde que Henrikh decidió imitar a su padre los éxitos deportivos no han dejado de acompañarle. Se crió en la cantera del FC Pyunik y desde allí ha dado pasos de gigante. Fue ascendiendo en las categorías del club y en el primer equipo se convirtió en la referencia ofensiva del conjunto. Mientras, el seleccionador armenio le llamó con la Sub 17 y no dejaría de ser convocado en ninguna de las categorías, hasta que en 2007 llegó a la selección absoluta. Hoy ya ocupa el segundo lugar en la lista de máximos goleadores del combinado nacional.

Pulverizando récords de precocidad

Sus números anotadores no pasaron desapercibidos por países cercanos al joven y él pronto se dio cuenta de que la Premier League de Armenia se le quedaba pequeña. En 2009 fichaba por el FC Metalurh Donetsk de Ucrania y dos temporadas después asumía un importante papel en el mejor equipo del país, un Shakthar Donetsk plagado de brasileños. Tres dobletes consecutivos y una gran actuación en la pasada edición de la Champions no podían pasarle por alto a un club como el Borussia.

Pero no sólo su habilidad y facilidad goleadora hacen de Mkhitaryan un jugador especial. En 2009 se convirtió en el capitán más joven en la historia del FC Metalurh Donetsk, durante tres años consecutivos fue nombrado “Jugador del Año” en su país y “Futbolista del Año” de los países bálticos y de la Comunidad de Estados Independientes en 2012, erigiéndose como el primer jugador armenio en lograrlo. En definitiva, Henrikh ya hace tiempo que logró superar los éxitos de su padre y en Armenia presumen de estrella.

Aunque será en Alemania donde Mkhitaryan deberá enfrentarse al mayor reto de su carrera: sustituir a Mario Götze. Pese a que él está cansado de repetir que su misión no es hacer olvidar al alemán, la afición necesita que alguien asuma el vacío con sabor a traición que Götze ha dejado en Dortmund. Henrikh Mkhitaryan se ha labrado un futuro a base de goles y el Borussia es el trampolín que necesita para lanzar definitivamente su carrera. Por parte del club, es una firme y decidida apuesta teniendo en cuenta los 25 millones que ha desembolsado, nada si es capaz de difuminar el fantasma de un antiguo héroe.