UNA PARODIA PARA REBAJAR LA TENSIÓN_

Cuando era un niño, el delantero Daniel Bode recogía los bolos de un pub porque quería dinero para comprarse unas botas nuevas. Jugó en diferentes posiciones antes de convertirse en delantero en el Ferencvaros. En un partido, durante su juventud, se puso incluso bajo los palos, pero tras encajar tres goles en la primera mitad, lo dejó. Salió al campo tras el descanso, marcó un gol y fue expulsado.
El máximo goleador de la liga húngara es uno de los favoritos debido a su honestidad e ingenio. La afición aún recuerda citas memorables como estas… Hace algunos años, cuando le preguntaron acerca de la posibilidad de jugar para Hungría dijo: «Tal vez debería golpear la bola correctamente en primer lugar, entonces podremos hablar de ello». El verano pasado, después de no ser convocado para la selección nacional, dijo en televisión: «Me siento como una mierda, para ser honesto». Y sobre su solitario gol contra las Islas Feroe, manifestó: «Quería golpear el balón hacia la grada, pero le pegué mal». Pero sus frases autoparodiándose no acaban aquí. Sobre sus habilidades en un terreno de juego dijo: «Soy uno de los mejores en el mundo si no hay una bola ni ningún oponente, pero si están en campo no siempre tengo éxito».

APAGAR LOS FUEGOS_

El padre de Attila Fiola era bombero y a pesar de pasar varias noches con él en la estación, no quiso seguir sus pasos. No estaba tan interesado en el fútbol por entonces, hasta que a los nueve años un amigo cercano le convenció para ir a un entrenamiento y le prestó un par de botas cuatro tallas más grandes. Después comenzó a entrenar con regularidad, pero su amigo no llegaría a verle convertido en jugador internacional ya que murió en un accidente de tráfico. Empezó como delantero y extremo izquierdo y fue máximo anotador de la sub-15 y la sub-17, pero en el momento de su debut en la absoluta ya se había convertido en centrocampista defensivo. A partir de ahí se trasladó de nuevo al centro de la defensa, que es su posición preferida. Desde ahí es capaz de apagar cualquier fuego.

EL MEJOR… POR LA GRACIA DE DIOS_

Zoltan Gera pasó una infancia difícil: desde muy joven ya fumaba, bebía, tuvo algún escarceo con las drogas y robó a su madre. No terminó la secundaria, pero luego encontró la religión, se volvió el pilar de su vida y se ha convertido en un modelo a seguir. A pesar de que a los 16 años se le dijo que nunca sería profesional, el centrocampista jugó más de 250 partidos de liga con el West Bromwich Albion y el Fulham antes de volver al Ferencvaros, donde ganó la liga y la copa esta temporada y ha sido elegido mejor jugador del campeonato.

CORTE DE MANGAS AL DESTINO_

Adam Nagy es un sencillo centrocampista de 20 años que aún vive con sus padres. Se puso a llorar cuando su padre fue a llevarle a su primer entrenamiento, pero desde entonces ama el fútbol. Cuando tenía 12 años le dijeron que nunca llegaría a ser profesional y pensó en abandonar el deporte. Afortunadamente, fue persuadido por sus dos entrenadores para continuar, y a los 16 años se fue a la ya desparecida academia VS, en La Manga (España). El director técnico de la entidad, el ex jugador del Derby y Leeds Bobby Davison, lo valoró mucho y después de dos años fichó por el Ferencváros en 2013. Esta temporada se ha convertido en un titular indiscutible y será pretendido por muchos clubes tras la Eurocopa.

CRÍTICA Y REDENCIÓN_

Después de perder 8-1 en un partido de clasificación contra Holanda en 2013, el delantero Adam Szalai realizó unas polémicas declaraciones criticando al equipo (y eso que él no había podido jugar debido a una enfermedad). Dijo que los aficionados están siendo constantemente engañados porque los objetivos que se han establecido no son realistas y la gente espera milagros. Añadió que los directivos de los clubes húngaros se están dando puñaladas por la espalda unos a otros y después de cada fallo, todo el mundo abre la boca y parece saber lo que está mal. Szalai creyó que los jugadores húngaros necesitaban jugar en los mejores clubes para tener éxito y el país no ha tenido un gran talento en 20 años. El fútbol húngaro tiene que vivir de la producción de talento, reconoció, pero agregó que hay una mayor necesidad de formar grandes técnicos antes que gente que aún está acabando los cursos.

Criticó también al antiguo seleccionador, diciendo que el equipo necesita un entrenador que les motive de verdad y posea los conocimientos técnicos necesarios. En respuesta, Attila Pinter, entonces entrenador del Gyor húngaro, dio a entender que Szalai no debería hacer tales declaraciones. Cuando meses más tarde Pinter se convirtió en el entrenador de la selección nacional húngara, Szalai supo que él no jugaría bajo sus órdenes. Pero tras la derrota ante Irlanda del Norte en el primer partido de clasificación a la Euro, el técnico fue despedido y Szalai volvió al equipo.

Mátyás Szeli | | Nemzeti Sport

 


Este artículo forma parte de la red de medios que ha coordinado el diario inglés The Guardian de cara a la Euro2016. Se trata de una cooperación entre 24 de los mejores diarios y revistas de los países presentes este verano en Francia. Panenka es la cabecera escogida como representante de esa asociación en España.
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