Al final no hemos tenido que esperar al mes de agosto para conocer el desenlace de uno de los culebrones del verano. Thiago Alcántara no vestirá de azulgrana el año que viene pero tampoco será compañero de David de Gea en el Manchester United. El mayor de los Alcántara se decantó por el Bayern. Seguro que la grandeza del club de Munich y su situación en Can Barça han influido a la hora de tomar la decisión; pero está claro que ésta ha venido determinada también por la figura de Pep Guardiola. El discípulo se marcha con su maestro en una jugada que ha creado controversia y ha dividido al barcelonismo.

No es el único caso del verano en que jugadores se mueven cuando reciben la llamada de su ex entrenador. Joel y Koné defenderán la camiseta del Everton bajo las ordenes de Bob Martínez como hicieran en el Wigan el año pasado. Fontás, Rafinha o Nolito se reencontrarán con Luis Enrique, pero esta vez no será en un filial sino que lo harán en el Celta de Vigo. También David Moyes, entrenador del United, quiere vestir de rojo a sus ex pupilos Fellaini y Baines.

A lo largo de la historia han sido muchos los jugadores que han seguido a sus antiguos técnicos. Algunos han tocado el cielo, otros fracasaron estrepitosamente; pero está claro que cuando recibieron la propuesta nunca tuvieron dudas. Confianza mutua, conocimiento de una metodología de trabajo o estima personal… las razones son miles para volver a trabajar juntos.

Incluso lo más grandes de la historia han cambiado de aires para reencontrarse con su principal valedor. Es el caso de Johan Cruyff o Diego Armando Maradona. El flaco deslumbró a todo el mundo vistiendo la camiseta del Ajax bajo las órdenes de Rinus Michels. Juntos consiguieron cuatro títulos ligueros y una Copa de Europa para el equipo ajacied y por eso se entiende que cuando ‘Mister Mármol’ se fue a entrenar al Barcelona su discípulo no dudó en acompañarle para campeonar en España. Después de Cruyff también llegó Neeskens, el otro ojito derecho de Michels en el Ajax de Amsterdam.

En el verano del 92 finalizaba la sanción de 15 meses impuesta por la FIFA a Diego Armando Maradona. ‘El Pelusa’ aún pertenecía a la disciplina del Nápoles, pero él quería cambiar de aires y encontró el equipo perfecto al sur de España, en Sevilla. Seis años antes, en el 86, Maradona tocó el cielo llevando a Argentina a la consecución de la Copa del Mundo entrenado por Carlos Bilardo. El ‘doctor’ fichó por el Sevilla y Maradona no tuvo dudas, seguir a su maestro era una buena idea para volver a sentirse futbolista.

Quizás el caso más significativo es el de Thierry Henry y su padre futbolístico, Arsène Wenger. Tras coincidir ambos en el Mónaco el técnico empezó su andadura en el Arsenal mientras ‘Tití’ fracasaba en la Juventus de Turín. La llamada de Wenger convenció a Henry para probar suerte en el club gunner. Y la estatua del ’14’ que decora el Emirates Stadium nos recuerda que el francés es leyenda en Londres. Uno de los actuales ídolos de la hinchada del Arsenal, Santi Cazorla, también decidió seguir a Pellegrini al Málaga tras conocerse en Villareal. Mal no le fue en la Costa del Sol al internacional asturiano, que logró un billete para jugar en la Premier.

Manuel Pellegrini también repescó del ostracismo del banquillo del Benfica a Javier Saviola o le alargó la carrera a Ruud Van Nisterlooy, con los que había coincidido en el Real Madrid.

Dos jugadores veteranos en los que el entrenador confió para que aportaran madurez y experiencia a sus plantillas. En estos casos los fichajes no tienen un gran rendimiento y pasan con más pena que gloria. Claros ejemplos serían el de Carvalho o Essien con Mourinho -técnico que suspira por recuperar a su ex pupilo Drogba para su segunda etapa en el Chelsea- o Pellegrino con Rafa Benítez y el Liverpool.

Aquel equipo red de principios de siglo, dirigido por Benítez, se españolizó al completo. Algo que ocurre a menudo es que un entrenador emigra a una liga extranjera y abusa de los fichajes de su ex equipo o nacionalidad. El Spanish Liverpool o el ‘Barça de los tulipanes’ con Van Gaal son buenos ejemplos: Kluivert, los De Boer o Reiziguer cogieron el avión en Amsterdam para aterrizar en la Ciudad Condal, siguiendo los pasos de su valedor. Pese a logar títulos, estos modelos siempre acaban siendo cuestionados y el aficionado recela de los presuntos ‘niños mimados’ del entrenador. Y si no que se lo pregunten a Emerson cuando estuvo en Madrid bajo las órdenes de Capello

Hay veces que la historia se escribe a la inversa y es el entrenador el que llega a un club y se reencuentra con alguno de sus jugadores fetiches. Es el caso de Benítez en el Chelsea con Fernando Torres; de Simeone con Falcao en el Atlético o de Ancelotti y Kaká en el Madrid.

Thiago ni es el primero ni será el último jugador de la historia que no se resiste a la llamada de su ex entrenador. A veces un “Ven conmigo” pesa más que cualquier chequera…