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“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”
Confucio

 

No es lo mismo jugar al fútbol que ser futbolista. Cuando uno adquiere la condición de profesional debe aceptar el destino que el fútbol le depara. A excepción de los genios, los únicos capaces de decidir cuánto tiempo van a defender un mismo escudo, el resto sobrevive a la aleatoriedad del management y la gestión de las plantillas. De alguna manera, el fútbol está por encima de ellos.

Se dibujan sus itinerarios en función de los resultados, el azar, las emociones y, obviamente, la contabilidad de los clubes. Este texto no pretende ser la analogía de un genio frustrado, sino una honra al perfil de jugador trotamundos. Porque, más allá del amor predilecto, el fútbol también puede convertirse en un viaje de aventuras. Esto que usted lee es un homenaje a Nicolas Anelka y al digno oficio de ser futbolista.

 

“Dichoso es aquel que tiene una profesión que coincide con su afición”
George Bernard Shaw

 

Le Sulk’ jamás se asentó en ningún club, con lo que pudo gozar de una prolífica trayectoria cargada de experiencias pasando por Francia, Inglaterra, Turquía, China, Italia y la India. Su particular biografía convierte al fútbol en una vocación más entre todas aquellas que requieren de un lugar de trabajo estable, productivo y bien remunerado allá donde se pueda encontrar. Nada lejos de lo que podría pedirle a la vida cualquier trabajador corriente, ¿verdad? Con la diferencia de que Nicolas lo hizo dedicándose a lo que había soñado desde niño, cuando daba sus primeros golpes al balón en la plaza Nuit-Étoilée de Trappes, Francia.

A los ojos de un joven canterano, la carrera de Anelka podría parecer un ejemplo poco deseable si tomamos como referencia el típico inicio fantasioso en el que el sueño predominante es el de debutar, triunfar y retirarse en el club de tus amores. Sin embargo, el historial del francés bien podría suscitar en ellos algo de cautela. Ese golpe de realidad que tanto necesitan.

Nicolas simboliza la moldura de ese sueño primerizo rebosante de aspiraciones, así como la capacidad de enderezarlo con la frialdad que corresponde. De alguna manera, su carrera sugiere algo incuestionable: llegar es triunfar, mantenerse es el premio. Bendito premio; ganarse la vida jugando a la pelota. Tras sus primeros pasos en Trappes, se formó en Clairefontaine -igual que otros como Thierry Henry, Trezeguet o Saha- para dar el salto al Paris Saint-Germain, allí donde debutó como profesional con tan solo 16 años.

 

“No sigas el sendero. Dirígete a donde no lo haya y deja una huella”
Ralph Waldo Emerson

 

Puede que, bajo la influencia de su compatriota Arsene Wenger, decidiera probar suerte en el Arsenal para poder gozar de una exitosa trayectoria en la Premier League. De hecho, comenzó siendo una pieza clave para el equipo londinense, anotando goles decisivos para la consecución del doblete de 1998 (Premier y FA Cup). Sin embargo, dos años más tarde, se torcieron tanto la confianza de su entrenador como el aumento de sueldo que había solicitado. Un fiasco que le condujo hacia el Real Madrid, la tercera parada de su rocambolesco viaje por el fútbol mundial.

Trece fueron las camisetas que vistió, si contamos la de la selección francesa, durante sus 20 años de carrera profesional: Paris Saint-Germain (1995-1997, 2000-2002), Arsenal (1997-1999), Real Madrid (1999-2000), Liverpool (2002), Manchester City (2002-2005), Fenerbahçe (2005-2006), Bolton Wanderers (2006-2008), Chelsea (2008-2012), Shangái Shenhua (2012-2013), Juventus (2013), West Bromwich Albion (2013-2014) y Mumbai City (2014-2015).

Eludiendo sus prácticamente cuatro años en el Chelsea, todo lo demás fueron etapas cortas o incluso ‘relámpago’, como es el caso de la Juventus, donde tan solo disputó tres encuentros. Ciertamente, Anelka nunca tuvo que seguir un camino porque no se le allanó ninguno. Simplemente, aceptó el reto de no tenerlo. Aunque deambular no es estar perdido; su opulento círculo deportivo no solamente merece un flashback por las 13 camisetas que vistió, también por los buenos números que exhibió y el nivel de facturación que propició al mercato, a la altura de auténticos cracks como Ibrahimovic, Neymar o Luis Suárez.

 

“Busca siempre un quehacer. Cuando lo tengas no pienses en otra cosa que en hacerlo bien”
Tales de Mileto

 

‘Niko’ fue un auténtico camaleón del fútbol capaz de adaptarse, en cuestión de días, a una cultura, filosofía y estilo diferentes. Como si de un turista se tratara, encontró siempre alojamiento allí donde fue y, además, convirtiéndose en pieza útil y casi siempre resolutiva. Pese a la brevedad de sus ciclos, anotó 221 goles a lo largo de su carrera profesional, entre los que destacan los 28 del Arsenal, los 45 del Manchester City y los 58 del Chelsea. La Premier se le dio de lujo, tanto que incluso llegó a ser top scorer del campeonato 2008-09.

No brilló tanto en España, donde fue incapaz de gestionar la presión de ser el último gran fichaje de Lorenzo Sanz al mando del Real Madrid de finales de siglo. Entre sus viajes exóticos, sobresalió el de Turquía, donde anotó 14 goles decisivos para lograr el título liguero vistiendo la camiseta del Fenerbahçe. Por cierto, hablando de títulos, a sus 12 conseguidos a nivel de clubes, hay que añadir los otros dos que cosechó como internacional ‘bleu‘: una Eurocopa y una Copa Confederaciones. Poca broma.

 

“La condición esencial de la felicidad del ser humano es el trabajo”
León Tolstoi

 

Curioso recordar cómo Anelka se marchó, para después volver, tanto de la Ligue 1, regresando al Paris Saint-Germain en el año 2000, como de la Premier League. En el caso de Inglaterra, hasta en tres ocasiones volvió desde que se despidió del Arsenal en 1999: Liverpool (2002), Bolton (2006) y West Brom (2013). Entremedio quedan España, Turquía y China. Un recorrido tan inestable como irrepetible, digno de proyectar su propio documental: ‘Anelka, el pasajero del fútbol mundial’.

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En él podrían tomar palabra personajes insignes como Arsène Wenger, Vicente Del Bosque, Thierry Henry, Zinédine Zidane, Michael Owen, Ronaldinho, Frank Lampard, Didier Drogba o Andrea Pirlo, todos ellos colegas de ‘Niko’ en algún que otro momento de su variopinta travesía. ¡Menudo reparto! De lo más valeroso que ha dado la historia reciente de este deporte.

El último episodio del ‘Pasajero’ tendría lugar en Mumbai, India, donde dio por terminado su viaje de aventuras erigiéndose como uno de los grandes trotamundos del fútbol, una especie a menudo desdeñada por parte de la maquinaria del éxito y el romanticismo de los clubes. Pero ¿acaso no es un éxito vivir la profesionalidad recopilando camisetas de fútbol como si de postales de viaje se tratara?

 


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Fotografía de Getty Images.