En la región de Liguria, al norte de Italia, se encuentra una gran ciudad portuaria llamada Génova. Allí se alza el antiguo Faro Lanterna que, desde el promontorio costero de San Benigno, dirigía a los barcos de la antigua ‘Superba’. Consagrado símbolo de la ciudad y orgullo patrimonial de los genoveses, se considera vital para una población heredera de navegantes que históricamente se ha identificado con el mar. Siete kilómetros son los que separan el Faro Lanterna del estadio Luigi Ferraris, feudo de dos barcos -si se me permite el paralelismo- laureados por la historia y diezmados por la actualidad, que peligrosamente se acercan a la colisión contra las rocas.

Empecemos, pues, por el más veterano: el Genoa Cricket & Football Club. Fundado por ingleses en 1893, la escuadra ‘genoani’ puede presumir de ser el primer equipo de la historia en alzar un Scudetto, logrado en 1898. Sorprendentemente, el club tiene en su haber hasta nueve ligas, a tan sólo una de coser la stella en lo alto de su égida. Un equipo triunfante y laureado. Hasta 1924. A partir de ahí, la cosa fue en declive y tan solo pudo hacerse con una Copa Italia en 1937. Eso significa que el Genoa lleva 82 años sin presumir de titulo oficial en sus vitrinas, exceptuando aquellos que consiguió en las categorías inferiores (seis de la Serie B y uno de Serie C).

 

El Genoa fue el primer equipo italiano en ganar al Liverpool en Anfield (1991-92, por 1-2)

 

La campaña pasada, los ‘grifoni’ peligraron hasta el último suspiro por mantenerse en la máxima división del fútbol italiano. Se la jugaban al todo o nada en el partido que cerraba la campaña. El Genoa estaba en zona de descenso a un punto del Empoli, que marcaba la salvación. Visitaba a la Fiorentina, mientras que su rival directo viajaba a Milán para enfrentarse al Inter. Ambos conjuntos iban empatando sus respectivos encuentros, pero un gol de Nainggolan en el 81’ hizo que la ciudad de Génova vibrase: ese tanto hacía que ambos conjuntos empatasen a puntos, sentenciando al Empoli a bajar de categoría por tan solo un gol de diferencia en el average general. En la temporada actual, sin embargo, la situación del Genoa poco ha cambiado. Únicamente ha sumado dos victorias y el mal juego colectivo llevó a la destitución a Aurelio Andreazzoli después de disputar la jornada ocho. Ya con Thiago Motta bajo el timón, el club ganó al Brescia e hizo uno de los mejores partidos de la campaña en el Juventus Stadium, que solo se vio truncado por un penalti en contra en los compases finales. El técnico italobrasileño está mostrando un juego muy personal, con un fútbol asociativo contando con unas cartas más bien pobres, donde el mayor peso goleador del equipo recae en un jovencísimo Christian Kouamé. A ello, le sumamos la nota positiva de un descubrimiento llamado Kevin Agudelo. En su primer partido, el colombiano regaló detalles técnicos, mostró carácter y una encomiable actitud ante la ‘Vecchia Signora’. Nos quedamos con su carta de presentación y anotamos la matrícula de la joyita azulgrana.

Ahora, hablemos del otro buque insignia de la ciudad: la Unione Calcio Sampdoria. Fundado medio siglo más tarde que su predecesor, en 1946, la Samp nació fruto de la fusión de las entidades Sampierdarenese y Andrea Doria -nombrado así en honor al almirante y hombre de Estado de Génova, allá por el 1528-.  De ahí se extrajo un cóctel que dio nacimiento al nombre y a los colores de la unificación. Con un comienzo discreto, en 1979 llegaría a la institución el hombre que lo cambiaría todo: Paolo Mantovani. Con una inyección de capital abrumadora y unas ideas ambiciosas, los ‘blucerchiati’ vivieron la mejor época de la entidad. De mediados de los 80 y hasta finales de los 90 consiguieron un Scudetto, cuatro Copas Italia y una Recopa -lograda en 1990- , además de torneos menores. Y estuvieron a un paso de levantar la Copa de Europa, que finalmente logró un tal Johan Cruyff y su Drem Team.

 

El Barça de Cruyff fue el verdugo que arrebató dos títulos europeos a la Samp (Recopa de 1989 y Copa de Europa de 1992)

 

El año pasado, la Samp olisqueó las plazas europeas, pero finalmente acabó en una meritoria novena plaza. Todo lo contrario que en la presente campaña, en la que marca el descenso junto a su conciudadano, con el que coincide en número de victorias (2) y por haber destituido también a su entrenador. Eusebio Di Francesco dio paso a otro mito del calcio, Claudio Ranieri, que de momento no ha hecho grandes cambios ni tácticos ni estadísticos, pero la suerte le sonrió hace un par de jornadas en un duelo directo contra la SPAL. Mismas decisiones en el banquillo; mismos puntos; mismos partidos ganados, empatados y perdidos; misma diferencia de goles; misma decepción de los aficionados.

El último referente positivo de ambos en una misma edición de liga fue en 2015, en la que el Faro Lanterna iluminaba Génova al ver que sus dos escuadras peleaban codo con codo por la última plaza europea; siendo los azulgranas los que, finalmente, la ocuparon por solo tres puntos de diferencia. El próximo ‘derby della Lanterna‘ será el 14 de diciembre. Los navíos genoveses avanzan sin rumbo, guiados por los destellos de los rayos y los truenos. La marea amenaza impávida con un nuevo naufragio, pero todavía quedan meses para llegar a puerto. Tal vez, y solo tal vez, consigan esquivar la tormenta y guiarse por ese faro; por ese haz de luz que los lleve a tierra firme.