La retirada de un dorsal constituye el mayor de los honores individuales en cualquier disciplina colectiva. Esta tradición, habitual en pabellones de baloncesto o balonmano, representa un homenaje al recorrido de un deportista que ha marcado un antes y un después en la historia de una institución. En el mundo del fútbol, sin embargo, este reconocimiento tan solo está al alcance de unos pocos elegidos: el ‘6’ de Bobby Moore con el West Ham, el ‘10’ de Diego Armando Maradona con el Nápoles… y el ‘22’ de Jude Bellingham con el Birmingham. Al joven talento inglés, que por aquel entonces no había cumplido la mayoría de edad, le bastó con una temporada en el primer equipo para que su dorsal fuese apartado para siempre del St. Andrew’s.

Nacido en la pequeña localidad de Stourbridge, Bellingham comenzó a dar sus primeras patadas al balón en el Birmingham a los siete años. Hasta entonces, su relación con el mundo del fútbol era prácticamente inexistente. “Cuando era pequeño, no le importaba en absoluto. No fue hasta los seis años que algo cambió en su cabeza”, explica Denise, su madre, en el documental The rise of Jude Bellingham. Ese ‘algo’ tuvo mucho que ver con Mark, su padre, que le introdujo en el mundillo de forma natural, sin llegar a forzar su decisión en ningún momento. Antes de dar el salto al fútbol formativo, jugó durante un año con el equipo de su escuela. “Con Jude nos hicimos un hueco en las finales nacionales, algo insólito para nuestra institución”, relata en la cinta James Ayres, profesor y entrenador en Hagley Primary School.

Mark, maravillado con el desempeño de su hijo, le convenció para realizar una prueba en la academia del Birmingham City. Una vez dentro, un técnico cambió para siempre su relación con el deporte rey, que hasta ese momento siempre había ocupado un plano secundario en su lista de prioridades. “Mike Doods fue, sin duda, el entrenador que mayor impacto tuvo en mi crecimiento. Me desafió a nivel técnico, me despertó a nivel táctico y, sobre todo, me ayudó a mejorar como persona”, confiesa el propio Bellingham. De la mano de Doods, entendió que también podía disfrutar del fútbol a nivel competitivo, no solo como un simple pasatiempo. Con la ilusión de un niño y la ambición de un profesional, el centrocampista inglés comenzó a quemar etapas a un ritmo vertiginoso, hasta que su talento no pudo ser obviado por el primer equipo.

 

En una explosión de euforia, los aficionados del Birmingham invadieron terreno de juego para abrazar a Bellingham. El gol lo había marcado uno de los suyos

 

El 6 de agosto de 2019, con tan solo 16 años y 38 días, Bellingham debutó en la Copa de la Liga Inglesa ante el Portsmouth de la mano de Pep Clotet. “Todos nos percatamos desde el inicio de que tenía algo especial, y por eso hemos intentado potenciarlo al máximo, tanto entrenadores como jugadores”, explicaba el técnico catalán en una entrevista para la web de Panenka. Con esta aparición, el talento de Stourbridge se convirtió en el debutante más joven de la historia del club. El encuentro se saldó con un doloroso 3-0 y la eliminación del Birmingham de la competición, pero el resultado era lo de menos: había nacido una estrella. Y no estaba dispuesta a guardar un tiempo prudencial antes de asentarse en el firmamento futbolístico.

Su siguiente hito apenas tardó 25 días en llegar, con el St. Andrews como escenario y el Stoke City como rival. Corría el minuto 75 cuando Bellingham, con un disparo desde la frontal del área, se convertía en el goleador más joven de la historia de los ‘Blues’. El tanto no fue el más espectacular, pues rebotó en un defensor antes de colarse en la portería. Su celebración no fue la más estética, pues se dio de bruces contra el suelo mientras corría hacia las gradas. Y, aún así, la secuencia fue memorable. En una explosión de euforia, los aficionados invadieron el terreno de juego para abrazar al joven futbolista de Stourbridge. El gol -que, por cierto, dio la victoria al Birmingham- lo había marcado uno de los suyos.

La acelerada irrupción de Bellingham se convirtió en un punto de referencia para todos los talentos que comenzaban a dar sus primeros pasos en la academia del Birmingham. La prueba fehaciente de que los sueños existen para ser cumplidos, y que cualquier prebenjamín puede terminar derribando las puertas del primer equipo. Por ese motivo, cuando el Borussia Dortmund contrató sus servicios, se tomó la decisión de retirar para siempre dorsal ‘22’. “En un espacio de tiempo notablemente corto, Jude se ha convertido en una figura icónica para los ‘Blues’, mostrando lo que se puede lograr a través del talento, el trabajo duro y el compromiso”, explicó el club. Con apenas 44 partidos a sus espaldas, Bellingham se convirtió en un espejo en el que todo canterano quiere mirarse.

 


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Fotografía de Imago.