Pépé ya está en Londres. El futbolista parisino, internacional con Costa de Marfil, es todo aquello que parece reclamar el Arsenal de Unai Emery. Todavía no ha debutado y ya da la impresión de que su adaptación será cosa de dos o tres partidos. Es de esos fichajes que uno ya sabe que saldrán bien antes de verlos saltar al verde, aunque no es suficiente con imaginar las cosas. El club londinense ha vuelto a sentirse grande en un mercado del que parecía ausente, su delantera le ha costado 196,75 millones de euros. Ahora tan solo falta ver cómo esos nombres encajan sobre el césped y en la idea del técnico de Hondarribi.

Una delicada zurda a gran velocidad

El fútbol de Pépé es tan sencillo como complejo. A cámara lenta puede parecer fácil lo que hace, el tema es que sus movimientos no son fruto de las repeticiones, él lo hace a gran velocidad. Durante sus primeros años como futbolista no destacó como un goleador, esto no quiere decir que no lo fuera, conforme han ido pasando las temporadas su juego ha ido madurando y se ha convertido en un ariete letal en los últimos metros. En el fútbol la habilidad en los últimos metros se paga, es el bien más preciado y por eso mismo el Arsenal ha soltado 80 ‘kilos’ por sus servicios. Está feo decir que el internacional por Costa de Marfil ha mantenido al Lille en el segundo puesto de la Ligue 1, pues sus compañeros también han hecho méritos, pero si hiciéramos un análisis frío sería ese, le ha mantenido el pulso en las estadísticas a todo un Mbappé.

Como si de un jugador de baloncesto habláramos, Pépé solo sabe producir. No solo en forma de gol, donde ha brillado este último curso, también en forma de asistencias y en el resto de intangibles que las estadísticas no recogen. El ex del Lille con espacios te mata, algo de lo que se beneficiará en la Premier a campo abierto, pero cuando el rival se cierra también posee recursos para buscar la portería rival, como por ejemplo los latigazos que suelta cerca del palo. Habrá quien piense que puede ser el típico jugador que vivirá de una gran temporada pero no es el caso, ya pasó en doce meses de estar en la Ligue 2 con el Angers a disputar una final de la Copa de Francia ante el PSG. Y no es casualidad, porque los buenos futbolistas antes o después terminan llegando.

Más allá de las cifras históricas

‘El fichaje más caro en la historia del Arsenal’ o ‘El jugador africano más caro de la historia’ son los dos titulares que más se han repetido en los últimos días. Efectivamente, ambos son ciertos, pero la llegada de Pépé al norte de Londres supone algo más allá de su montante económico. Desde que Özil firmara por el club gunner en 2013 e incluso Alexis Sánchez en 2014, entre sus aficionados no se había respirado una ilusión similar a la vivida en al actualidad con este refuerzo. En los últimos cursos, el Arsenal destacaba por ser un club que había perdido la ilusión por todo, sus futbolistas se mostraban apáticos y sus hinchas veían como los Manchester City, Liverpool, Chelsea Manchester United o Tottenham les adelantaban en el mercado, los mejores futbolistas elegían cualquier destino excepto el suyo. Ahora con Pépé todo ha cambiado, han dado un golpe sobre la mesa y unido a la buena sintonía que parece ofrecer Emery, parece que el club ha cambiado su dimensión. 

Run and gun

A Emery le costó afianzar una delantera con Aubameyang-Lacazette y ahora con la llegada de Pépé la pregunta es evidente: ¿apostará por juntar a los tres? En principio así debería ser, ya que son tres futbolistas muy fáciles de complementar. La sociedad entre el gabonés y el francés es un hecho, tanto dentro como fuera del campo parecen hechos para jugar juntos. Tanto uno como otro pueden jugar en punta o cayendo hacia la banda izquierda, dejando el perfil derecho libre y ahí es donde entraría Pépé. La temporada pasada el técnico de Hondarribia apostó por el 3-5-2, pero quizá este fichaje lo cambie todo ya que bien podría salir con un 4-2-3-1 o un 4-3-3. Lo que parece evidente es que estos tres casan a la perfección, el equipo apunta a ser puro vértigo: recuperar el balón, pocos pases y balones al espacio para que los atacantes se busquen la vida.

La otra incógnita es el papel de Özil, que podría ser el lanzador ideal. Pocos en el mundo saben leer y lanzar las contras mejor que el alemán. Eso sí, su pasada temporada fue mala y está por ver en qué punto de su carrera se encuentra. Lo que sí debería afianzar Emery es la línea defensiva, ya que con esos tres delanteros el equipo se podría partir con facilidad, si bien es cierto que pueden presionar la salida del rival y así dificultar las transiciones. Resolveremos todas estas cuestiones y preguntas pronto, en cualquier caso. El Arsenal y su fútbol están cambiando a la espera de que sus hinchas se vuelvan a conectar.