La primera jornada de la Champions, más allá de los resultados, dejó poso en forma de debate: ¿es bueno que un guardameta juegue la Liga y otro la Champions? Habrá opiniones para todos los gustos, pero lo que el año pasado se vio como una extravagancia de Carlo Ancelotti para satisfacer a Iker Casillas, ha tenido su seguimiento en el Atlético y el Barcelona.

Tanto Simeone como Luis Enrique le dieron la titularidad en el debut europeo al portero presuntamente suplente en Liga: Oblak y ter Stegen, respectivamente, entraron en detrimento de Moyá y Bravo. Incluso el propio Mourinho barajaba la posibilidad de incluir a Cech en el once en la previa del duelo ante el Schalke: “No os sorprendáis si él [Cech] juega un encuentro de Champions”. A lo que añadió: “Petr está más que preparado para jugar cualquier partido, no importa la talla del mismo”. Y concluyó asegurando que el checo “jugará mucho”.

Oblak, un fichaje récord en la Liga

El tema tiene más miga en el caso de las porterías del Barcelona y el Atlético, ya que los entrenadores han tenido que recurrir a esta fórmula para dar cabida en el once a los dos guardametas fichados, a priori, para ser titulares indiscutibles en todas las competiciones. No hay que olvidar que los madrileños desembolsaron la nada desdeñable cifra de 16 millones para hacerse con los servicios del ex del Benfica (récord en la Liga para un guardameta).

El Barcelona, por su parte, también hizo una fuerte apuesta por el joven Marc-André ter Stegen. El portero alemán, al que la secretaría técnica ya llevaba siguiendo durante algunos años, acabó recalando en el Camp Nou tras llegar a un acuerdo con el Borussia Mönchengladbach por 12 millones (lo mismo que se invirtió en el teóricamente suplente Claudio Bravo). Y lo cierto es que, a día de hoy, ni Oblak ni ter Stegen parecen ser el titular indiscutible para sus respectivos técnicos.

Son muchos los que todavía creen que la portería debe estar exenta de las rotaciones y que debe existir la figura de un cancerbero titular que juegue todas las competiciones. Entre ellos, el ex guardameta del Real Madrid y Valencia, Santi Cañizares. “En la concepción de un equipo debe estar plenamente identificado quien es el primer y segundo portero”, afirmaba Cañizares en el Panenka 15, un número dedicado a los arqueros. Aunque también advertía que “asumir como guardameta que no tendrás continuidad es muy incómodo”.

“Los clubes que se lo puedan permitir deberían tener dos arqueros de máximo nivel para aumentar la competencia”, comenta el ex portero César Sanchez

Por el contrario, hay quien piensa que esta fórmula de alternar porteros es perfecta para mantener el nivel competitivo dentro de un equipo. César Sánchez, ex portero de Real Madrid, Zaragoza, Valencia y Villarreal entre otros, habla de una competencia sana. “El que juega no puede dormirse y el que no lo hace mantiene la ilusión de poder jugar”, asegura a Panenka. A lo que añade que “los clubes que se lo puedan permitir deberían tener dos arqueros de máximo nivel para aumentar la competencia; especialmente aquellos que disputan tantos encuentros a lo largo de un año”.

Pese a que hasta ahora se trataba de una práctica poco habitual en el fútbol de élite, César cree que es “un proceso natural que se acabará imponiendo en más equipos”. De hecho, asegura no entender por qué no se ha llevado a cabo antes. “No tiene ningún sentido asignar a principio de temporada un titular y mantenerlo sin más, pues entonces no existe competencia; y la competencia es esencial en un equipo de fútbol”, explica.

Según su criterio, la fórmula de rotar a los guardametas sirve para mantener el nivel competitivo. “Lo primero que tienes que hacer es competir con el compañero que tienes al lado y luego, contra tus rivales”, asevera. Además, César opina que, del mismo modo que se cambia a un jugador de campo de un partido a otro, nadie debería escandalizarse porque se hiciera lo mismo con un portero. Y concluye con algo que ha ido aprendiendo a lo largo de su carrera: “me gustaría tener siempre a un compañero que me ponga las cosas difíciles para no dormirme y estar permanentemente en alerta”.

Y no contento con haber sido el primero en alternar porteros en Liga y Champions, Ancelotti nos ha sorprendido con una nueva apuesta: jugar con un guardameta los partidos como local y con otro los choques como visitante. Una decisión que, de producirse, tendría nuevamente a Casillas como protagonista. En esta ocasión, con la titularidad de Keylor Navas en el Bernabéu, el italiano buscaría evitar los pitos de su afición a Iker. A día de hoy, parece una tesis descabellada, otra excentricidad más de Ancelotti. Aunque, quién sabe si también tendrá su seguimiento en el futuro. Quizá estemos ante un iluminado.