El talento nunca ha sido un problema para los países balcánicos, es la tierra en la que aflora la calidad bajo las piedras. A Serbia (como antes a Serbia y Montenegro o a Yugoslavia) jamás le han faltado futbolistas de calidad, pero en las ultimadas décadas le ha costado ordenar su talento y desplegarlo en un gran torneo. Poco a poco las cosas se van haciendo mejor, un ejemplo evidente es la generación que logró el Mundial sub-20 de 2015 en Nueva Zelanda. En 1987 la antigua Yugoslavia también salió campeona en esa categoría, los Jarni, Stimac, Boban, Prosinecki, Mijatovic y Suker se dieron a conocer con esa gesta. La actual camada difícilmente podrá tener la carrera de estas leyendas, pero están nutriendo a la selección absoluta de Serbia a partir de este Mundial. Lo que sí se transmite de una generación a otra es su carácter luchador, pelean cada balón como si fuera el último y es ahí donde se muestran superiores al resto de naciones.

Decepciones recientes

Las últimas décadas de Serbia son un desastre; su última presencia en un Mundial fue en Sudáfrica’10, no se clasificaron para el último, y nos tenemos que remontar hasta el año 2000 para ver su última asistencia a una Eurocopa bajo el nombre de Serbia y Montenegro. Desde que en el 76 terminaron cuartos de Europa, siendo parte del combinado de Yugoslavia, no han vuelto a brillar en Europa. En 2010 acudieron a Sudáfrica como una de las selecciones más atractivas, poseían una magnífica generación y venían de salirse en el clasificatorio, terminaron por delante de la Francia que después entraría en el Mundial con la mítica mano de Henry.

¿Por qué Serbia nos hizo soñar en Sudáfrica? Básicamente por su acumulación de talento con los Kolarov, Kacar, Vidic, Ivanovic, Tosic, Lazovic, Dejan Stankovic, Milijas, Jovanovic, Zigic, Subotic, y la melena rubia de Milos Krasic. Recuerdo que como buen analista situé a Serbia en semifinales, la realidad me golpeó al no pasar los serbios de la fase de grupos. Lo sorprendente no fue que terminaran últimos de grupo tras Alemania, Ghana y Australia, lo asombroso es que el único partido que ganaron fue a Alemania. Esta es la demostración de que por talento no será, pero a Serbia le hace falta una mayor constancia.

Los sub-20 dominando el Mundo

Yugoslavia salió campeona del mundo en 1987 y prácticamente treinta años después Serbia se alzó campeona en Nueva Zelanda. Se llevaron el torneo tras ganar a la Brasil de Marlon Santos, Gabriel Jesús o Malcom entre otros, los chicos de Veljko Paunovic hicieron historia. Tan solo tres años después varios de esos jóvenes serbios están disputando el Mundial de Rusia, incluso algunos de ellos ya como futbolistas vitales para la selección absoluta. Pedrag Rajkovic (Maccabi Tel Aviv) es el tercer portero tras Dimitrovic y el veterano Stojkovic, acumula varios años a buen nivel en Israel. Milos Veljkovic (Werder Bremen) aún no se ha hecho un hueco en el once pero apunta buenas maneras, es ya indiscutible en el Werder y es el futuro de la defensa junto a Milenkovic.

Andrija Zivkovic (Benfica) fue una de las referencias en el título mundial de 2015. El fino extremo tiene competencia en el selección, pero este año en el Benfica ha subido su nivel. Tras el Mundial de 2015 el Liverpool se llevó al mediocentro Marko Grunjic (Cardiff) aunque esta última temporada ha jugado cedido en Gales. Si los Reds tienen paciencia ahí hay un medio de los buenos. Sin duda la gran estrella de Serbia es Sergej Milinkovic Savic (Lazio). A sus 23 años juega como todo un veterano y viene de hacer una temporada magnífica en la Serie A; por sus botas pasan los futuros éxitos serbios.

La mezcla perfecta de juventud y veteranía

El grupo actual tiene un presente magnífico debido a que se han juntado varias generaciones de nivel, es como si todas se hubieran puesto de acuerdo para romperla al mismo tiempo. Por un lado están los veteranos como Stojkovic, Rukavina, Tosic, Kolarov, Matic o Tadic. Todos ellos ya han hecho buenas carreras y llevan a sus espaldas unas cuantas convocatorias, posiblemente este Mundial de Rusia sea su última gran actuación. Además, habría que añadir a otros jóvenes que no pertenecen a los campeones sub-20 pero a los que la calidad se les cae: Dimitrovic, Milenkovic, Radonjic, Jovic, Mitrovic o Kostic. Estos seis vienen de hacer una notable temporada en el plano individual, han llegado a este tramo final de curso en lo más alto. Siguen compitiendo como casi nadie y además han añadido calidad, la fórmula no puede ser mejor. Ya veremos hasta dónde llegan, pero estamos convencidos de que le pueden dar el susto a cualquier selección y los cimientos de cara a futuros grandes torneos ya están puestos.