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Woody Allen cuenta en su autobiografía, A propósito de nada, que durante su adolescencia deseó ser ilusionista y jugador de béisbol, pero, por casualidad o por determinación, acabó triunfando en el mundo del cine y el teatro. Los deportes, y en concreto el fútbol, también estuvieron a punto de evitar que Julio Iglesias subiera a un velero para cantar Quijote, que Dabiz Muñoz hiciera magia frente a los fogones o que Sean Connery tuviera licencia para matar. Tal vez Old Trafford perdiera un gran rematador, pero es indiscutible que James Bond tomó el camino correcto. En el norte de Europa, en el país de los fiordos y las auroras boreales, los hermanos Nesbø también fantaseaban con ganarse la vida dando puntapiés a un balón.

Jo Nesbø nació en Oslo en 1960. Se crió en Molde, una ciudad costera del oeste de Noruega, donde empezó a sentir una gran pasión por el fútbol. Antes de convertirse en cantante de un grupo de rock y en un reputado escritor de novela negra, estuvo a punto de ser una estrella del fútbol junto a su hermano pequeño Knut. Jo ha vendido cerca de 50 millones de ejemplares en 50 países, unas cifras que le han convertido en uno de los líderes indiscutibles de la literatura de misterio. La saga protagonizada por el carismático Harry Hole, un policía alcohólico pero ingenioso, le ha otorgado reconocimiento mundial, hasta el punto de que, en el 2017, Michael Fassbender encarnó a Hole en la película El muñeco de nieve, basada en la novela homónima. 

El autor escandinavo tardó 37 años en publicar su primer libro, El Murciélago, puesto que su sueño, su pasión cuando era un adolescente, era ser futbolista, tal y como confiesa en su página web: “Estaba seguro de que jugaría profesionalmente en Inglaterra para el Tottenham. Así que empecé a faltar al colegio, y creo que, si le preguntas a los profesores de mi escuela secundaria, mi propia existencia era un misterio. Mis calificaciones se desplomaron, pero ¿y qué? Iba a ser un atleta profesional”. Nesbø tenía claro su objetivo, aunque le costó más decidirse por los ‘Spurs’. “Había estado pensando en apoyar al Arsenal porque me gustaban bastante las camisetas —explicó en The Guardian, pero mi hermano de 15 años me dijo con firmeza que no podía ser y que tenía dos días para conocer a todo el equipo del Tottenham. No era alguien a quien desobedeciese”.

 

Mucho antes de convertirse en un reputado novelista, Jo Nesbø fue un prometedor delantero del Molde

 

En la novena entrega de la saga de Harry Hole, Fantasma, Nesbø dejó huella de sus preferencias vistiendo a unos traficantes de droga con la camiseta del Arsenal. Algunos de sus amigos ‘gunners’ bromearon sobre su provocación. “Solo un cobarde usa su poder como escritor para hacer algo así”, comenta que le decían. Jugar en la liga inglesa y enfrentarse al Arsenal pudo haber ocurrido, ya que Jo Nesbø era una de las grandes promesas del fútbol nórdico de finales de los años 70. Debutó a los 17 años con el Molde FK, el mismo club que ha visto nacer a Ole Gunnar Solskjær y a Erling Haaland (ambos delanteros, como él). Con los colores del club de su ciudad, ganó la Norway Cup y la junior-NM, dos grandes torneos para menores de 19 años en los que tuvo un papel estelar.

La carrera del joven y talentoso goleador prometía, pero un duro revés puso su vida patas arriba. Jo se rompió los ligamentos cruzados. Fue el punto final de su corta trayectoria. Adiós al fútbol. “Probablemente no fuera una gran pérdida para el Tottenham, pero mi mundo se vino abajo. La escuela terminó y cuando me dieron las calificaciones me di cuenta de que no eran suficientemente buenas para hacer las cosas que yo había querido hacer”, recuerda. Fue un tremendo golpe que le desestabilizó a nivel emocional. Pasó largas temporadas en la montaña, pero consideró que necesitaba un cambio más radical para empezar de cero, así que decidió alistarse al servicio militar. “Hay quienes se rodean de otras personas cuando tienen problemas. Yo prefiero aislarme”. Estuvo tres años en el norte de Noruega, donde comenzó a aumentar su interés por la literatura.

Mientras progresaba su aventura cerca del círculo polar ártico, su hermano Knut seguía sus pasos en el Molde, donde formó parte del primer equipo durante unos años. También jugaría tiempo después en el Lyn, de Oslo, y en el Stabæk. Paralelamente a su vida sobre los terrenos de juego, Knut se formó como periodista deportivo. Empezó su carrera profesional en Aftenposten

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, uno de los periódicos de más tirada de Noruega, y unos años más tarde ejerció de reportero y de presentador para la corporación de radio y televisión NRK, donde también fundó el programa de debate futbolístico Bakrommet. Junto a Jo, que tras el servicio militar estudió en la Escuela Noruega de Economía y Dirección de Empresas y empezó a trabajar de analista financiero, formó la banda de pop rock Di Derre en 1992.

Los hermanos Nesbø era los vocalistas y guitarristas del grupo. Además, Jo era el líder y el habitual compositor. Fue en un vuelo hacia Australia, en mitad de una gira, cuando decidió comenzar su primera novela: “Llevé mi portátil porque una mujer de una editorial me había propuesto escribir un libro que describiera la vida en la carretera con la banda”. Sin embargo, se decantó por la narrativa de ficción, y en cuanto llegó al hotel de Sydney empezó a escribir. “En lugar de escribir sobre drogas y sexo, opté por probar suerte con una novela policíaca, presentándola con seudónimo. Tenía miedo de que la rechazaran por ser otro libro de mierda de una estrella del rock. Esa novela fue El murciélago, en la que nació mi detective Harry Hole”, relató para el periódico británico i.

Desde entonces Jo Nesbø apostó por la literatura, aunque mantuvo en pie Di Derre, una banda que, tras seis discos publicados, sigue en activo. Su obra no se resume a la saga protagonizada por Harry Hole, sino que también hay espacio para libros independientes y cuentos infantiles. Quién diría que aquel chico que iba para fuera de serie del fútbol acabaría siendo un músico de éxito nacional y un escritor de prestigio mundial. “Mi nivel de energía me ha ayudado a superar varios desafíos, como el accidente que terminó con mi carrera futbolística”, expresa Jo. En el 2011, el Molde, el club en el que habían crecido los Nesbø, levantó su primera liga noruega a falta de dos jornadas para el final: “Hablé con Knut mientras veía el partido. Estaba tan feliz que me hizo llorar”. 

Junto al resto de Di Derre, Knut y Jo actuaron en el Aker Stadion para la jubilosa afición del Molde en el partido de la penúltima jornada. El círculo se cerraba: el Molde era campeón con los Nesbø sobre la moqueta verde. Por desgracia, poco después un cáncer acabó con la vida de Knut. Tenía 51 años. Policía —libro publicado en 2013— se lo dedico a Knut. Futbolista. Guitarrista. Amigo. Hermano”, escribió Jo. El novelista ha superado algunos baches a lo largo de su vida, pero mantiene un espíritu optimista. Músico, corredor de bolsa, escritor, futbolista frustrado y, a día de hoy, amante de la escalada. Jo Nesbø goza de un talento multifuncional. Quién sabe… Tal vez haya grandes escritores, con un historial médico discreto, haciendo gambetas y marcando goles. El arte puede tomar infinitas formas para expresarse.

Jo Nesbø (izquierda) y Knut Nesbø (derecha) tocando con Di Derre en el Aker Stadion cuando el Molde ganó su primer título liguero, en 2011. Fotografía de Svein Ove Ekornesvåg / Scanpix (extraída de Dagbladet)

 


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