El golf y el fútbol siempre han sido deportes que han mantenido una cierta relación. Son innumerables los casos de futbolistas en activo o retirados que se pelean por tratar de que la pelotita acabe entrando en el hoyo. Johan Cruyff, José María Gutiérrez “Guti” o Andriy Shevchenko son solo algunos ejemplos. Este último incluso ha llegado a debutar en un torneo profesional. Pero la sinergia entre ambos deportes va más allá.

Pep Guardiola y Sir Alex Ferguson han librado batallas memorables en los banquillos: hasta en dos ocasiones se han visto las caras en la final de la Champions. Enemigos en el terreno de juego, ambos comparten una misma afición: el golf. Pero la cosa no queda ahí. Los dos han sido fuente de inspiración para motivar al equipo europeo de la Ryder Cup en las últimas ediciones.

Inspiración desde los banquillos

José María Olazábal recurrió al técnico catalán en la Ryder Cup de 2012 disputada en Medinah (Illinois) para preparar la charla motivacional a sus jugadores. El golfista vasco se inspiró en el vídeo que Pep Guardiola puso a los futbolistas del Barça antes de la final de la Champions de Roma en 2009, precisamente en un partido que les enfrentaba al Manchester de Ferguson. En ambos casos la estrategia dio sus frutos: los culés alzaron su tercera ‘orejona’ y Europa conquistó la Ryder tras una increíble remontada en la última jornada.

Las charlas motivacionales están de moda, y el actual capitán del conjunto europeo, el irlandés Paul McGinley, no ha querido ser menos. En esta ocasión, el elegido para arengar a los golfistas europeos ha sido el escocés Alex Ferguson. Precisamente, la Ryder Cup -que dará su pistoletazo de salida el viernes-, se disputa en su país, en el campo de Gleneagles. El encuentro tuvo lugar en la cena del equipo la noche del martes, pero por deseo del capitán, no han trascendido los detalles de la charla. McGinley argumentaba su elección porque “siempre he admirado la forma de jugar de sus equipos, y hay un montón de cosas con las que él ha tenido que lidiar y lo ha hecho de una forma extraordinaria”.

Pero, ¿qué tiene de especial la Ryder Cup? Se trata de una competición golfística bienal que se lleva jugando desde 1926. Aunque en sus inicios era una competición que disputaban los estadounidenses contra los británicos, a partir de 1973 los irlandeses se unieron al equipo de los británicos, y en 1979, lo hicieron el resto de europeos. Por tanto, es un torneo en el que jugadores de distintos países europeos compiten conjuntamente contra los estadounidenses.

Históricamente, la Ryder ha sido una competición dominada por los estadounidenses. De hecho, hasta 1977, habían ganado 19 de las 22 ediciones disputadas. Pero, con la entrada del resto de países europeos a partir de 1979, la tendencia cambió. En este periodo, Europa se llevó la copa en diez ocasiones, por ocho de los norteamericanos. Además, EEUU solo ha sido capaz de levantar la Ryder en dos de las últimas nueve ediciones, y no gana el trofeo en territorio enemigo desde 1993.

Cuesta imaginar esta unión entre diferentes países del Viejo Continente por un objetivo común. Y como no, el deporte tenía que estar de por medio. Una peculiaridad que hace de la Ryder Cup un torneo muy especial. Esta edición contará con un equipo europeo formado por golfistas de ocho nacionalidades distintas: tres ingleses (Justin Rose, Ian Poulter y Lee Westwood), dos norirlandeses (Rory McIlroy y Graeme McDowell), un español (Sergio García), un sueco (Henrik Stenson), un alemán (Martin Kaymer), un danés (Thomas Björn), un francés (Victor Dubuisson), un galés (Jamie Donaldson) y un escocés (Stephen Gallacher). Por tanto, se da la circunstancia de que ocho países tan diferentes entre sí, defenderán unos mismos colores. ¿Se imaginan algo así en el mundo del fútbol?